Un agente de tránsito disparó y causó la muerte del joven Darlin Enmanuel Mercado Reyes en la cañada de Guajimía, el 3 de julio. El cabo José Francisco Moreta Heredia, quien estaba patrullando, intentó detener a un motorista por la falta de placa en su vehículo, y al acercarse Mercado Reyes, quien afirmó que la moto era suya, le disparó en el tórax. El Ministerio Público ha calificado el incidente como homicidio voluntario.
El suceso resalta la confusión entre las funciones de los agentes de tránsito y los policías. La ley establece que el agente de tránsito, bajo la Ley 63-17, tiene la responsabilidad de fiscalizar infracciones de tránsito y no de arrestar a los ciudadanos. En este caso, el cabo Moreta Heredia actuó como si estuviera persiguiendo un delito, en lugar de manejar una infracción administrativa.
La Ley 590-16, que regula la Policía Nacional, especifica que los policías de patrullaje deben actuar para prevenir delitos y solo pueden detener a personas en situaciones previstas por la ley. En cambio, el agente de tránsito tiene atribuciones limitadas a la fiscalización y no incluye el arresto por la falta de una placa.
El error del cabo fue tratar una infracción administrativa como un delito, lo que llevó a un uso desproporcionado de la fuerza. La ley establece que el uso de la fuerza debe ser la última opción y solo en situaciones de peligro inminente. En este caso, la falta de una placa no justificaba el uso del arma de fuego.
El marco legal previó la posibilidad de abusos, pero no pudo anticipar la reacción de un agente asustado. La ley busca proteger a los ciudadanos, pero cuando se aplica incorrectamente, puede llevar a tragedias como la ocurrida en Guajimía. La falta de formación adecuada para los agentes de tránsito puede resultar en consecuencias fatales.
Este incidente pone de manifiesto la necesidad de que la fiscalización del tránsito sea realizada por quienes están debidamente capacitados, como la DIGESETT. Es fundamental que se respete la separación de funciones entre los distintos cuerpos de seguridad para evitar que situaciones como esta se repitan.
La muerte de Darlin Mercado Reyes es un recordatorio de la importancia de mantener claras las fronteras entre las funciones de fiscalización y persecución. La ley debe ser respetada para proteger la vida de los ciudadanos, quienes a menudo son los más vulnerables ante el uso indebido de la fuerza por parte de las autoridades.

