La Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (Lidom) ha implementado el ABS (Automated Ball-Strike System o Sistema Automatizado de Bolas y Strikes), una tecnología que permite revisar automáticamente las decisiones arbitrales sobre la ubicación de los lanzamientos. Esta innovación busca aumentar la transparencia en el juego y se puede solicitar por el bateador, el receptor o el lanzador inmediatamente después del pitcheo.
Cada equipo tiene derecho a dos desafíos por partido. Si aciertan en la revisión, mantienen su oportunidad; si fallan, la pierden. En entradas extras, se puede otorgar un desafío adicional. La revisión se realiza en menos de 15 segundos y los resultados se muestran en las pantallas del estadio y en la transmisión televisiva.
Contexto histórico
La necesidad de un sistema como el ABS se hace evidente al recordar un incidente ocurrido el 22 de julio de 1951, cuando el lanzador Guayubín Olivo fue suspendido tras un conflicto con el árbitro Billy Thompson durante un partido entre Licey y Estrellas. En ese encuentro, un pitcheo que debió ser cantado como strike fue marcado como bola, lo que provocó la expulsión de Olivo tras una reacción inapropiada.
El altercado escaló cuando Olivo lanzó una recta que impactó en el rostro de Thompson, lo que llevó a la intervención de la Policía Nacional y a la suspensión del juego por oscuridad. La Comisión Nacional de Béisbol, bajo la dirección de Rodolfo Bonetti Burgos, decidió suspender a Olivo por el resto del torneo, lo que generó una fuerte reacción de la gerencia del Licey.
Olivo, en un intento de reparar su error, envió una carta pública de disculpas a Thompson, que se convirtió en noticia destacada en El Caribe. A pesar de la controversia, Olivo cumplió su suspensión y, junto a Alonso Perry, fue fundamental para que el Licey ganara su primer campeonato.
Legado en el béisbol dominicano
El béisbol dominicano ha visto nacer a grandes figuras, como Horacio Martínez Estrella y Juan Antonio Marichal Sánchez, quienes han dejado una huella imborrable en la historia del deporte. Martínez, reconocido como uno de los mejores paracortos, y Marichal, uno de los lanzadores más destacados, son ejemplos de esfuerzo y dedicación que inspiran a las nuevas generaciones.
En 1996, figuras como Arnulfo Espinosa, Teodoro Martínez y Rafael Ávila fueron inmortalizados en el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, resaltando la rica historia y el impacto del béisbol en el país.

