El papa León XIV instó a los gobernantes a que «la Sabiduría divina ilumine la conciencia de quienes ostentan la autoridad y oriente sus decisiones hacia la búsqueda sincera de una paz justa y duradera» durante el rezo del ángelus dominical en la plaza de San Pedro.
Durante su discurso, el pontífice mencionó que «como una cadena ininterrumpida, se ha confiado a la intercesión de la Virgen María a los pueblos atormentados por la guerra». Este llamado a la paz se enmarca en un contexto de creciente preocupación por los conflictos en diversas regiones del mundo.
El sábado, León XIV rezó un rosario en la gruta de Lourdes, ubicada en los Jardines Vaticanos, en un evento que reunió a cerca de 2.000 personas. Este acto fue parte de una iniciativa global, ya que 19 santuarios marianos de todo el mundo se unieron a la transmisión en directo para pedir por la paz.
El papa también expresó su deseo de que «no haya más lágrimas por inocentes en nuestras ciudades y que nadie tenga que huir de su hogar por la amenaza de bombas». Estas palabras reflejan su preocupación por el sufrimiento de los afectados por la guerra.
En sus reflexiones tras el rezo del rosario, León XIV enfatizó que «la paz, en realidad, no es una teoría que se pueda comprobar en un laboratorio, ni una ilusión ingenua, ni un negocio que se pueda gestionar para beneficio personal». Este enfoque resalta la complejidad del concepto de paz en el mundo actual.
El papa añadió que «cuando se busca con sinceridad, se convierte en un compromiso diario: surge de la justicia y el amor, como una armonía que une a individuos, familias, comunidades y pueblos». Su mensaje busca inspirar acciones concretas hacia la construcción de un mundo más pacífico.
El rosario, que cerró el mes de mayo dedicado a la Virgen, se convirtió en un símbolo de esperanza y unidad entre los fieles. La participación masiva en este evento destaca la relevancia de la oración colectiva en la búsqueda de la paz.
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