El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, relanzó este miércoles las perforaciones de gas y petróleo en la Amazonía, una decisión que reaviva el debate sobre el desarrollo económico frente a la protección ambiental. Lula defendió esta expansión energética a pesar de su compromiso internacional de reducir el uso de combustibles fósiles para combatir el cambio climático.
Durante un acto oficial en el estado de Amazonas, el mandatario afirmó que Brasil necesita los ingresos del petróleo y del gas para sostener su crecimiento económico y financiar la transición hacia energías más limpias. “Nos gusta Brasil, nos gusta Petrobras, queremos vivir bien, trabajar bien, estudiar bien, y solo tendremos eso si la economía crece”, dijo.
La petrolera estatal Petrobras anunció inversiones de aproximadamente 2.500 millones de reales, equivalentes a unos 500 millones de dólares, para perforar 22 nuevos pozos en el campo de Urucu. Este yacimiento es considerado la mayor reserva terrestre de petróleo y gas de Brasil, que el año pasado se convirtió en el noveno productor mundial de crudo.
La mayor parte de la producción brasileña proviene de reservas marítimas «offshore». Sin embargo, la estatal llevaba casi una década sin abrir nuevos pozos en Urucu, ubicado en el corazón de la Amazonía, un ecosistema crucial para el equilibrio climático mundial.
El reinicio de las perforaciones ha generado preocupación entre ambientalistas y sectores científicos, quienes advierten sobre el impacto ecológico de ampliar actividades extractivas en una región tan sensible. La producción de gas natural de Urucu representó en 2025 cerca del 8 % del total nacional, convirtiéndose en una fuente estratégica para el suministro energético del norte brasileño.
El gobierno de Lula argumenta que los recursos provenientes de los hidrocarburos permitirán fortalecer programas sociales, inversiones públicas y proyectos de transición energética en los próximos años.
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