El fenómeno de El Niño, caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, está afectando la economía global al alterar patrones climáticos y provocar sequías, inundaciones y cambios en la producción agrícola. Este fenómeno ocurre cada 2 a 7 años y tiene un impacto significativo en diferentes regiones del mundo, afectando la inflación y el crecimiento económico. Actualmente, se espera una transición en el estado del Pacífico tropical, que ha estado en un estado neutral.
El Niño, que recibe su nombre de los pescadores peruanos por su aparición cerca de la Navidad, provoca cambios climáticos que impactan la temperatura, precipitación y otros factores meteorológicos. Los economistas analizan cómo estos cambios afectan sectores clave como el turismo, la salud y la producción agrícola, especialmente en países que dependen de sus exportaciones de productos primarios.
Impacto económico y climático
Las agencias meteorológicas, como la NOAA y la OMM, han alertado sobre un episodio de El Niño con alta probabilidad de alcanzar magnitudes fuertes a nivel global en 2026. Este fenómeno puede generar presión inflacionaria, contracción del PIB y crisis energética, especialmente en América Latina, donde muchos países dependen de la energía hidroeléctrica y de sus sectores primarios.
Un estudio sobre el impacto de El Niño entre 1979 y 2013 reveló efectos diversos en el PIB real, la inflación y los precios de las materias primas en regiones como Australia, Chile, India, Indonesia, Japón, Nueva Zelanda y Sudáfrica. Las condiciones climáticas extremas pueden elevar los precios y generar malestar social en países que dependen de sus exportaciones.
El fenómeno también provoca sequías en el Pacífico occidental, afectando la agricultura y el comercio. Por ejemplo, en Australia, se registran veranos secos y calurosos, mientras que en Japón aumentan los tifones, lo que impacta negativamente en el consumo y el crecimiento económico.
En Estados Unidos, El Niño genera un clima húmedo en California, beneficiando cultivos como el aguacate y la almendra. En Argentina, las lluvias abundantes favorecen la producción de soya, de la cual el país exporta el 95%. En Canadá, el aumento de temperatura beneficia la pesca y eleva los ingresos por la producción de petróleo.
Es crucial que los gobiernos consideren el impacto de El Niño en sus políticas macroeconómicas y adopten medidas para mitigar sus efectos negativos, ya que este fenómeno climático tiene repercusiones significativas en la economía global y local.
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