David Collado ha comenzado a reconocer la importancia del liderazgo en la política dominicana, entendiendo que el poder no solo se construye con popularidad y dinero, sino también con inteligencia emocional y disciplina. En los últimos meses, ha modificado su enfoque y discurso en relación con el presidente del PRM, Luis Abinader, mostrando más prudencia y tacto político.
Recientemente, Collado afirmó que su salida del Gobierno para dedicarse a su proyecto presidencial depende tanto del presidente Abinader como de él mismo. Esta declaración, aunque algunos no la comprendan, es políticamente correcta, ya que desafiar a un líder en el poder puede tener consecuencias negativas.
La influencia del liderazgo presidencial
El liderazgo del presidente Abinader tiene un peso significativo dentro del PRM, controlando gran parte de las decisiones estratégicas y electorales. Collado había cometido el error de no mencionar a Abinader en eventos importantes, lo que generó incomodidad en el entorno presidencial y la percepción de que buscaba construir una figura independiente.
Este comportamiento comenzó a generar resistencia entre funcionarios y dirigentes del PRM, quienes temían que Collado se proyectara por encima del presidente. Aunque tiene carisma y aceptación popular, una candidatura presidencial requiere más que eso; necesita una estructura sólida y el apoyo del liderazgo actual.
Sin el respaldo del expresidente Hipólito Mejía, Collado necesita al menos el “no rechazo” de Abinader, quien es una figura clave en el PRM. El presidente, además de ser el jefe del Estado, ha consolidado el partido tras la división del PRD.
Muchos jóvenes en la política creen que el éxito se basa solo en redes sociales y marketing, pero la política real se fundamenta en liderazgo y relaciones. Collado parece haber comenzado a entender esto antes de que fuera demasiado tarde, ya que desafiar al poder sin preparación puede resultar en consecuencias adversas.

