Los activistas surcoreanos Kim Ah-hyun y Kim Dong-hyeon, integrantes de la Flotilla Global Sumud, denunciaron haber sufrido torturas y «violencia insoportable» tras ser capturados por Israel en aguas internacionales mientras intentaban llegar a Gaza. Su regreso a Corea del Sur se produjo este viernes, generando fuertes críticas en Seúl.
Kim Ah-hyun y Kim Dong-hyeon arribaron al Aeropuerto Internacional de Incheon en la madrugada, según la agencia de noticias Yonhap. Fueron interceptados esta semana en aguas cercanas a Gaza y Chipre, respectivamente.
Al llegar al aeropuerto, Kim Ah-hyun relató que fue agredida en el rostro por las fuerzas israelíes, lo que le ha causado problemas de audición en el oído izquierdo. Por su parte, Kim Dong-hyeon acusó a Israel de haber sometido a los activistas a torturas y violencia extrema.
Kim Ah-hyun ya había intentado ingresar a Gaza en octubre pasado, pero fue detenida por Israel y liberada posteriormente. Antes de este nuevo intento, el Gobierno surcoreano le había revocado el pasaporte.
A pesar de la peligrosa situación en Oriente Medio, Kim Ah-hyun decidió realizar la travesía, argumentando que muchas personas están muriendo en la Franja de Gaza debido a los bombardeos y la falta de alimentos.
A diferencia de aproximadamente 400 activistas que fueron arrestados tras la interceptación, los dos surcoreanos fueron expulsados de Israel sin pasar por un centro de detención.
Israel ha enfrentado críticas tras la difusión de imágenes por parte de su ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, donde se observa a los activistas hacinados, maniatados y tratados de manera humillante.
El presidente surcoreano, Lee Jae-myung, condenó el asalto israelí en aguas internacionales, calificándolo de «acto inhumano». Además, sugirió que Seúl debería seguir la postura de algunos países europeos que han amenazado con arrestar al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en virtud de una orden de la Corte Penal Internacional.
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