El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció este jueves que su país responderá a la «infamia» de la acusación contra su predecesor, Raúl Castro, por parte de Estados Unidos. Díaz-Canel afirmó que «no se irrespeta a los héroes de la Patria» y que la historia y tradiciones de Cuba no serán ofendidas sin respuesta.
El mandatario hizo estas declaraciones en redes sociales, anticipando su participación en la Tribuna Antiimperialista de La Habana, un acto convocado para repudiar la decisión del Departamento de Justicia de EE.UU.. La Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y otras organizaciones oficialistas también han organizado un evento de apoyo a Castro, quien es una de las figuras más influyentes en la isla.
Hasta el momento, no se ha confirmado la lista de asistentes al acto, aunque se espera la presencia de destacados miembros del Gobierno cubano y del Partido Comunista de Cuba (PCC). Es posible que Raúl Castro, de 94 años, también esté presente.
Díaz-Canel destacó que el pueblo cubano ha enfrentado con valentía las dificultades provocadas por el «bloqueo genocida» y que esta nueva acusación ha fortalecido la unidad nacional, elevando el «honor», «dignidad» y «sentimiento antiimperialista» de los cubanos.
Por su parte, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, se refirió a Castro como un «fugitivo» de la justicia estadounidense y sugirió que podrían existir planes para llevarlo ante tribunales en su país. Esta acusación se centra en el derribo de dos aviones de una organización opositora en 1996, lo que resultó en la muerte de sus cuatro tripulantes.
La investigación incluye una grabación de junio de ese año en la que Castro supuestamente admitió haber ordenado el derribo de las aeronaves. Este caso ha generado especulaciones sobre si la administración de Donald Trump planea capturar a Castro, similar a lo que ocurrió con Nicolás Maduro en Venezuela.
La imputación de Castro representa un aumento en la presión que Estados Unidos ejerce sobre Cuba, que ha enfrentado un bloqueo energético y un endurecimiento de las sanciones económicas, además de las amenazas de Trump de «tomar el control» de la isla «casi de inmediato».

