El representante adjunto de Israel ante la ONU, Jonathan Miller, condicionó este jueves el proceso de reconstrucción de Gaza al desarme del grupo islamista Hamás. Esto ocurrió durante una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, donde el embajador palestino, Riyad Mansour, pidió igualar los esfuerzos entre las partes.
Miller afirmó que «la reconstrucción de Gaza no podrá tener éxito mientras las milicias sigan controlando las calles», advirtiendo que cualquier intento de establecer estabilidad y un gobierno civil fracasará sin el desarme de Hamás. El representante israelí describió a Hamás como un «ejército terrorista» que está armado y preparado para el conflicto.
En la misma sesión, el alto representante para Gaza de la Junta de Paz, Nickolay Mladenov, presentó un informe semestral sobre el plan para poner fin al conflicto en Gaza, el cual fue respaldado por el Consejo de Seguridad, con la abstención de China y Rusia.
Mansour, por su parte, defendió un plan integral para terminar la guerra en Gaza y enfatizó la necesidad de que todas las partes cumplan con sus obligaciones. «No escatimamos esfuerzos para cumplir con nuestras propias obligaciones y compromisos», dijo el embajador palestino.
El alto representante de la junta también advirtió que la implementación del plan no puede depender únicamente de las obligaciones palestinas, mencionando que Israel continúa llevando a cabo «asesinatos en la Franja».
El coordinador especial adjunto de la ONU para el proceso de paz en Oriente Medio, Ramiz Alakbarov, destacó que los ataques israelíes siguen ocurriendo casi a diario, resultando en numerosas víctimas mortales, y que hay acciones armadas por parte de Hamás y otros grupos palestinos.
Finalmente, Mansour reiteró que «Gaza es parte integrante de Palestina» y debe reunificarse con Cisjordania bajo la Autoridad Nacional Palestina, en línea con los términos del plan respaldado por la comunidad internacional.
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