El expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, negó este jueves que él o su familia hayan ofrecido beneficios al presidente estadounidense, Donald Trump, para obtener el indulto que recibió en diciembre pasado. Hernández afirmó que nunca mantuvo conversaciones personales con Trump y que únicamente envió una carta solicitando el perdón presidencial tras ser condenado en 2024 a 45 años de prisión por narcotráfico.
En declaraciones a EFE, el exgobernante hondureño expresó su deseo de agradecer personalmente a Trump, considerando que este actuó conforme a su promesa de evitar el uso político de las instituciones del Estado contra opositores. Hernández, quien fue extraditado a Estados Unidos en 2022, destacó que su familia promovió investigaciones en redes sociales que denunciaban una supuesta persecución política en su contra.
El exmandatario defendió el indulto frente a críticas sobre su posible impacto en la lucha estadounidense contra el narcotráfico, especialmente tras las recientes acciones contra el presidente venezolano Nicolás Maduro, acusado de narcoterrorismo. También rechazó publicaciones del portal Hondurasgate, que lo vinculan a supuestos planes de Estados Unidos e Israel para desacreditar gobiernos progresistas en América Latina.
Hernández aseguró que los audios divulgados por el sitio fueron manipulados, incluso con inteligencia artificial, según un peritaje de la firma española Gaudio Forensis. En cuanto a su futuro, el exmandatario manifestó su deseo de regresar a Honduras, aunque mencionó amenazas contra su vida y la de su familia.
Además, recordó que enfrenta un proceso judicial en su país por presunto lavado de activos y fraude relacionado con el manejo de fondos públicos, acusaciones que considera parte de una persecución política. Su prioridad, según dijo, es reunirse con su familia después de cuatro años de separación y contar su versión de los hechos.
Finalmente, Hernández evitó pronunciarse sobre la posibilidad de solicitar un indulto para su hermano, Juan Antonio “Tony” Hernández, condenado a cadena perpetua en Estados Unidos por narcotráfico, aunque insistió en que no encontró pruebas concluyentes en su contra tras revisar el caso.

