El vicejefe de Gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, afirmó este jueves que el futuro de Cuba depende de las decisiones que tome su Gobierno, en el contexto de la actual campaña de presión estadounidense. Miller destacó que el destino de la isla «está en sus propias manos» y que debe decidir si quiere reformarse y ser un país libre o seguir un camino diferente.
En declaraciones a medios en el exterior de la Casa Blanca, Miller mencionó las sanciones impuestas y las medidas adoptadas por la Administración del presidente Donald Trump. Según él, la decisión de Cuba de ser amigo de Estados Unidos o no es fundamental para su futuro.
Las declaraciones de Miller se producen un día después de que el Departamento de Justicia de EE.UU. imputara al expresidente cubano Raúl Castro por la muerte de cuatro aviadores de la organización Hermanos al Rescate en 1996, lo que representa un endurecimiento de la postura de Washington hacia el Gobierno cubano.
Además, el bloqueo petrolero estadounidense sobre la isla se ha intensificado desde que el Pentágono depuso al expresidente venezolano Nicolás Maduro en enero pasado. También se ha reportado el reciente despliegue del portaviones de propulsión nuclear USS Nimitz en el Caribe, lo que añade presión sobre el régimen cubano.
Por su parte, Trump negó que el despliegue del portaviones tenga como objetivo intimidar a La Habana y reafirmó su disposición al diálogo con el Gobierno de Miguel Díaz-Canel. Esta postura sugiere que, a pesar de las tensiones, hay un interés por parte de EE.UU. en establecer una comunicación más abierta con Cuba.

