El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, advirtió este jueves que Washington está enfocado en cambiar el sistema comunista de Cuba, tras la acusación formal presentada en Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro, que ha generado consternación en la isla. Rubio, un acérrimo opositor del gobierno cubano, describió a la isla como un «Estado fallido» en medio de una grave crisis económica.
El secretario de Estado, en declaraciones a periodistas en Miami, afirmó que el sistema económico de Cuba está «roto» y no puede ser reparado bajo el actual régimen político. Además, subrayó que Estados Unidos está «muy enfocado» y no se rendirá ante el gobierno cubano.
Rubio también mencionó que, aunque Estados Unidos prefiere una solución diplomática, el presidente Donald Trump tiene otras opciones disponibles, dado que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional. En este contexto, se anunció que el portaviones USS Nimitz y sus buques de escolta han ingresado al Caribe, aunque Trump descartó que su despliegue busque intimidar a la isla.
Las acusaciones contra Raúl Castro, quien a sus 94 años sigue siendo influyente en la política cubana, se relacionan con el derribo de dos avionetas anticastristas en 1996, que resultó en la muerte de cuatro personas. La imputación se suma a la presión de Washington sobre Cuba, que enfrenta un embargo desde 1962 y una crisis económica y energética.
Las autoridades cubanas han instado a la población a protestar contra lo que consideran una «despreciable» acusación. El periódico oficial Granma ha convocado a los cubanos a reunirse frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana.
Reacciones internacionales
La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, afirmó que la crisis económica de Cuba está llegando a un punto de ruptura y que el pueblo cubano merece oportunidades y libertad. Por su parte, China instó a Estados Unidos a cesar las sanciones y amenazas, mientras que Rusia criticó la imputación a Castro, argumentando que no se deben utilizar métodos violentos contra líderes de Estado.
El bloqueo petrolero estadounidense, que ya lleva cuatro meses, ha llevado a la economía cubana al borde del colapso. Trump, que ha alternado entre amenazas y ofertas de diálogo, minimizó la necesidad de tomar medidas contra Cuba tras la acusación a Castro, afirmando que la situación en la isla «se está cayendo a pedazos».
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha calificado las acusaciones como infundadas y una justificación para una posible agresión militar. Analistas han comparado la situación con Venezuela, sugiriendo que Washington podría utilizar acusaciones internas para justificar una intervención militar.
La preocupación por una intervención militar es palpable entre los cubanos. Iris Herrera, una trabajadora autónoma, expresó su rechazo a cualquier acción militar estadounidense, argumentando que sería inhumana y resultaría en muchas muertes.
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