El personaje de El Quijote llega al Valle del Cibao para promover la justicia económica y social en la República Dominicana, donde la distribución del ingreso sigue siendo deficiente a pesar de los esfuerzos gubernamentales. La mala distribución del ingreso obstaculiza el desarrollo de la demanda en el sector productivo, perpetuando un ciclo de pobreza generalizada.
El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en la distribución del ingreso, ha mostrado cifras preocupantes en el país: 0.419 en 2019, 0.396 en 2020, 0.385 en 2021, 0.370 en 2022, 0.378 en 2023, 0.39 en 2024 y 0.395 en 2025. Estas cifras indican que, a pesar de los esfuerzos por mejorar la calidad de vida, la desigualdad se mantiene entre un 37% y un 41%.
Nobel de Economía y Desigualdad
Los premios Nobel de economía han abordado temas de desarrollo y equidad. Sir Arthur Lewis, galardonado en 1979, se centró en la desigualdad en el desarrollo económico. Amartya Sen, en 1998, fue reconocido por sus contribuciones a la economía del bienestar, enfocándose en la pobreza y la justicia social.
Michael Kremer, junto a Abhijit Banerjee y Esther Duflo, recibió el premio en 2019 por su enfoque experimental para combatir la pobreza global. En 2024, Daron Acemoglu, Simon Johnson y James Robinson fueron premiados por sus estudios sobre la formación de instituciones y su impacto en la prosperidad de las naciones.
A pesar del crecimiento económico del país, que ha visto un aumento del PIB desde 44,600 dólares en 2010 a 129,750 dólares en 2025, los déficits fiscales se mantienen entre un 2% y un 3.5% del presupuesto nacional. Esto resalta la necesidad de una reforma fiscal progresiva que aborde las desigualdades.
La República Dominicana, con un PIB per cápita de US$11,919 en 2025, ocupa el puesto 78 de 196 países. Sin embargo, los promedios pueden ocultar la verdadera magnitud de la desigualdad. El Poder de Paridad Adquisitiva (PPA) también sugiere que la comparación de la moneda local con el dólar revela disparidades en el acceso a bienes y servicios.
Desafíos y Estrategias
Las brechas de desigualdad territorial persisten, y Ana María Díaz del PNUD enfatiza la necesidad de «reimaginar» estrategias para erradicar la pobreza desde una perspectiva multidimensional. A pesar de los logros anunciados por las administraciones, la percepción de los ciudadanos es que la bonanza económica no llega a los sectores más empobrecidos.
La pregunta que surge es cómo compatibilizar las percepciones de los ciudadanos con la realidad del crecimiento sostenido de la economía dominicana durante más de una década y media. La falta de conexión entre el crecimiento económico y el bienestar de la población genera dudas y deseos de cambio en la dirección de la economía.
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