República Dominicana ha reducido el porcentaje de embarazos adolescentes del 24 % en 2020 a aproximadamente 18 % en la actualidad, según Martín Ortiz, director materno infantil del Servicio Nacional de Salud (SNS). Esta disminución se atribuye a las políticas de prevención implementadas por el Gobierno, aunque Ortiz reconoce que aún hay «mucho trabajo por hacer».
Una de las estrategias clave ha sido la creación de unidades de atención integral para adolescentes, donde los jóvenes pueden recibir orientación médica y consejería antes de enfrentar un embarazo. Estas unidades también ofrecen servicios de planificación familiar, apoyo psicológico y acompañamiento emocional, lo que ha facilitado que padres y tutores permitan que los adolescentes busquen orientación.
Las menores embarazadas son atendidas en consultas diferenciadas, separadas de las áreas generales de atención juvenil, por médicos especializados en adolescentes. Ortiz destacó que el Gobierno está impulsando políticas de prevención de embarazos en adolescentes y uniones tempranas, priorizando las provincias con mayores índices de embarazos en esta población.
Datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) indican que en 2025, 537 niñas entre 12 y 14 años se convirtieron en madres, en comparación con 585 casos en 2024. El doctor Ortiz también mencionó que se ha fortalecido la capacitación del personal sanitario y la coordinación interinstitucional con los ministerios de la Mujer, Juventud y Educación, lo que ha generado un «cambio de mirada» en los jóvenes sobre el embarazo a temprana edad.
A pesar de los avances, Ortiz admitió que persisten retos significativos para continuar reduciendo las cifras. «Todavía queda mucho trabajo por hacer con las escuelas, con las iglesias, con las comunidades», afirmó.
Perspectivas de Unicef
El representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en el país, Carlos Carrera, señaló que la reducción en el embarazo entre niñas y adolescentes de 12 a 14 años sigue siendo limitada. Advirtió que persisten condiciones de vulnerabilidad que exponen a estas jóvenes al embarazo temprano y a uniones precoces.
Según Carrera, el embarazo en estas edades tiene impactos negativos severos en las vidas de las niñas y adolescentes. Aunque la disminución en el número de nacimientos es un avance, lo considera insuficiente frente a la magnitud del problema.
El representante de Unicef también subrayó que muchos de estos casos pueden estar relacionados con violencia y abuso sexual, según evidencia internacional. Por ello, insistió en la necesidad de fortalecer las políticas de prevención y protección dirigidas específicamente a niñas entre 12 y 14 años.
Finalmente, Carrera concluyó que es imperante focalizar intervenciones específicas y efectivas para la prevención, atención y protección de las niñas y adolescentes en este grupo etario.
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