El modelo de formación docente en la República Dominicana enfrenta un desgaste significativo y desafíos actuales, a pesar de los cambios en la dirección del ministerio que gestiona el 4% del PIB del país. A lo largo de dos décadas, se han realizado más de 12 cambios en la cabeza del ministerio, pero el rendimiento en pruebas PISA sugiere que el problema no radica únicamente en la dirección, ya que las escuelas privadas continúan superando a las públicas.
El decreto 309-26 busca unificar la educación inicial, básica, media, técnico-profesional y superior, junto con la ciencia, tecnología e innovación, que históricamente han sido administradas de manera separada. La clave de este reto educativo radica en la calidad de quienes imparten la docencia, más que en el currículo en sí.
Etapas de formación docente
La formación de maestros en el país ha pasado por tres etapas. La primera, denominada “empírica”, se extendió desde la independencia hasta principios del siglo XX, donde la docencia era ejercida por personas con escasa formación. La creación de las primeras escuelas normales en 1880 marcó el inicio de la etapa normalista, que ha evolucionado hasta la actualidad.
Estas escuelas normales fueron esenciales para preparar a los docentes, proporcionando las bases teóricas y prácticas necesarias para su desempeño en las aulas. Desde 1900, se han implementado normativas que han buscado mejorar la capacitación docente, siendo la ley # 09-15 de 2015 un hito importante al establecer lineamientos para garantizar una formación de calidad.
Desafíos actuales y futuro de la educación
A pesar de los avances, persiste la pregunta sobre si los docentes son realmente el centro de las políticas educativas. La formación docente actual necesita ajustarse a los cambios sociales y tecnológicos, lo que implica una actualización constante en diversas áreas para mejorar su desempeño profesional.
La educación contemporánea debe enfocarse en desarrollar las capacidades físicas, intelectuales y morales de las nuevas generaciones, contribuyendo al desarrollo socioeconómico sostenible del país. Para ello, las universidades deben organizar la formación docente de manera científica, considerando las exigencias actuales del avance tecnológico y la inteligencia artificial.
De cara a las elecciones de 2028, es crucial que se presenten propuestas concretas de los cuatro ministros designados para reformar la capacitación y el currículo, con el objetivo de fortalecer la calidad educativa y consolidar el sistema de ciencia e innovación. En un plazo de seis meses, se espera que se presente al Poder Ejecutivo un anteproyecto de una nueva Ley de Educación Dominicana.
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