El gobierno dominicano ha propuesto reducir en un 50% el presupuesto que reciben todos los partidos políticos, como parte de un plan para ahorrar 40,000 millones de pesos en medio de la presión inflacionaria que enfrenta el país. Esta medida ha generado reacciones diversas entre los partidos, algunos de los cuales consideran que no necesitan esos fondos, mientras que otros han expresado su desacuerdo. La propuesta ha sido bien recibida por la población que no milita en partidos políticos.
El expresidente Hipólito Mejía ha manifestado su oposición a la reducción de fondos, argumentando que los partidos son esenciales para la democracia. Su desacuerdo podría tener implicaciones para el presidente Luis Abinader, quien ha respaldado las medidas de austeridad del gobierno. Mejía podría estar buscando fortalecer el apoyo a la candidatura de Carolina Mejía en este contexto.
En el Partido Revolucionario Moderno (PRM), la situación se complica, ya que varios dirigentes han comenzado a manifestar su descontento con un consenso que busca elegir la estructura interna del partido. Mejía también ha apoyado la idea de que el candidato presidencial del PRM no debe ser seleccionado a través de encuestas, sino mediante una convención donde se vote de manera directa.
Las convenciones en los partidos oficialistas suelen ser problemáticas, y el PRM ha heredado de su antecesor, el PRD, la indisciplina y la percepción de que todos se consideran líderes. La tensión interna podría llevar a conflictos, lo que recuerda a episodios pasados de violencia en el PRD.
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