La celebración del Día de la Madre, que varía de fecha según el país, se conmemora en gran parte del continente americano el segundo domingo de mayo, aunque en naciones como México, Guatemala y El Salvador se celebra días antes. Esta fecha se ha convertido en una de las más importantes para el comercio, especialmente en la venta de tarjetas, flores y chocolates. Sin embargo, pocos conocen la historia detrás de esta tradición que comenzó en Estados Unidos gracias a Anna Jarvis.
En 1905, Anna Jarvis inició una campaña para establecer un día en honor a las madres tras la muerte de su madre, Ann Reeves Jarvis. Tres años después, organizó un homenaje a su progenitora, aunque no era un festivo oficial, y se convirtió en una activista por la causa. La motivación de Jarvis surgió de una oración que su madre le había mostrado, donde se pedía el reconocimiento de un día para celebrar el servicio de las madres.
La tradición tiene raíces en prácticas griegas que rendían homenaje a Rea, la madre de todos los dioses, pero fue Jarvis quien logró oficializar el Día de la Madre en Estados Unidos. A través de cartas a políticos y figuras influyentes, Jarvis luchó durante años para que se reconociera esta fecha, logrando que en 1911 todos los estados de la Unión la adoptaran y, en 1914, se estableciera oficialmente el segundo domingo de mayo como el Día de la Madre.
El arrepentimiento de Anna Jarvis
A pesar de su éxito, Jarvis pronto se dio cuenta de que había «creado un monstruo». La celebración se convirtió en una oportunidad comercial, con un aumento significativo en la venta de regalos, lo que la llevó a boicotear el día que había ayudado a establecer. Jarvis consideraba que el Día de la Madre debía ser un «día sagrado» y no una ocasión para el consumismo.
La activista criticó a los comerciantes que se beneficiaban del evento, llamándolos «violadores de los derechos de autor» y «especuladores». Realizó protestas contra florerías que aumentaban precios en mayo y amenazó con demandas a empresas que lucraban con la celebración. También abogó por que el aprecio hacia las madres se expresara a través de cartas personales en lugar de tarjetas impresas.
Antes de su muerte en 1948, Jarvis, agobiada por deudas y depresión, confesó que se arrepentía de haber creado el Día de la Madre. A pesar de su descontento, Estados Unidos lidera el consumo de bienes y servicios relacionados con esta celebración, que ha sido adoptada en todo el mundo con un fuerte enfoque comercial.
Los consumidores no solo compran para sus madres, sino también para hijas, hermanas, abuelas y amigas. El negocio de las tarjetas y flores es el más destacado, seguido por salidas a restaurantes y la venta de ropa y joyería. Las campañas publicitarias comienzan a finales de abril y se intensifican en la semana previa al día, cuando el 18% de los consumidores realiza sus compras a precios más altos.
Te puede interesar...
