Una serie de propuestas para fortalecer la soberanía nacional en la República Dominicana ha sido presentada, destacando decisiones que deben ser adoptadas de manera integral y sin aprovechar coyunturas. Las recomendaciones incluyen la prohibición de la reelección en todos los cargos electivos, la eliminación del financiamiento total a los partidos políticos y la eliminación de pensiones solidarias otorgadas en los últimos diez años.
Entre las propuestas también se sugiere establecer un límite de diez partidos políticos en el sistema electoral y garantizar un porcentaje mínimo de curules para los partidos que ocupen los primeros lugares en las votaciones generales. Además, se plantea que el presidente y el vicepresidente alternen el acceso al poder con los partidos de oposición en cada proceso electoral.
Reformas y mecanismos de control
Se propone la revisión de la ley de Estrategia Nacional de Desarrollo, desvinculándola de la agenda 2030 de la ONU, así como la prohibición de operar en el país a ONGs que atenten contra la soberanía nacional. También se sugiere reestablecer las candidaturas independientes y realizar ajustes en el sistema de votación para validarlas adecuadamente.
La propuesta incluye habilitar el referéndum como herramienta democrática, que se desarrollaría cada dos años, permitiendo a la población aprobar la agenda legislativa, ratificar candidaturas ganadoras y decidir sobre reformas constitucionales y tributarias. Se enfatiza la necesidad de fiscalizar a funcionarios y gestionar aumentos salariales solo si hay fondos disponibles.
Los proponentes reconocen que estas son solo algunas de las medidas necesarias en un momento crítico para el país. Aseguran que el enfoque debe ser en la administración eficiente de los fondos públicos y en evitar promesas incumplibles que alimenten el clientelismo.
Se destaca que el país debe estar en una fase de mantenimiento operativo, evitando ofertas que no se pueden cumplir y no cediendo ante grupos de interés que generan nuevas presiones. La situación actual ha llevado a la población a un estado de incertidumbre y tensión.
Finalmente, se subraya que no es tiempo de campañas políticas, sino de un cambio profundo en la gestión pública. Las propuestas buscan establecer un nuevo comienzo que justifique la existencia de cada entidad del estado y elimine prácticas perjudiciales que han persistido durante décadas.
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