Un alto el fuego fue establecido en la ciudad de Zawiya, en el oeste de Libia, tras enfrentamientos armados que dejaron un saldo de cuatro muertos y al menos 30 heridos. La intervención de líderes militares y miembros del consejo de ancianos de la región fue clave para alcanzar este acuerdo después de una jornada de combates que comenzó en la madrugada del viernes, según informó The Libyan Observer.
Se espera que en los próximos días se realicen «conversaciones ampliadas» con la mediación del consejo de ancianos, un grupo con gran influencia en la toma de decisiones regionales. Estas conversaciones buscarán facilitar la comunicación entre las partes en conflicto y mantener la calma para evitar la repetición de los enfrentamientos.
La Institución Nacional de Derechos Humanos en Libia (NIHRL) expresó su agradecimiento a los mediadores y destacó la importancia de un «compromiso total» para detener «toda forma de violencia y escalada», con el objetivo de garantizar la estabilidad en la región afectada por los combates.
Los enfrentamientos se desataron tras un operativo de seguridad «a gran escala» lanzado por las autoridades para localizar a criminales y personas huidas de la justicia, así como a aquellos involucrados en actos que amenazan la seguridad pública y la paz social.
La Media Luna Roja Libia y los servicios de emergencias informaron que recibieron más de 200 llamadas de ciudadanos, pero no pudieron intervenir debido a la violencia que impedía su desplazamiento en las áreas donde se producían los combates.
La misión de las Naciones Unidas para Libia (UNSMIL) condenó los enfrentamientos y pidió a las autoridades que «proteger a los ciudadanos y la infraestructura civil» y que cumplan con sus obligaciones bajo el derecho internacional y los derechos humanos.
Estos hechos ocurren a casi un año de enfrentamientos similares entre milicias, que comenzaron el 12 de mayo del año pasado y que resultaron en al menos 12 muertos y varias decenas de heridos.

