La desconfianza hacia los motoristas en las calles de la República Dominicana es evidente, según un sondeo realizado por Diario Libre. Con un parque vehicular que supera las tres millones de unidades, el comportamiento de estos conductores se ha convertido en un desafío para la seguridad vial, caracterizado por la informalidad y la alta incidencia de accidentes. En 2025, la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) fiscalizó a 834,113 motoristas por diversas infracciones a la ley de tránsito.
Las infracciones más comunes incluyen circular sin casco, transitar en vías prohibidas y manejar sin luces o documentos. Además, se reportan casos de carreras clandestinas que agravan la situación. En este contexto, los ciudadanos expresan su preocupación por la falta de control y las consecuencias que enfrentan por los errores de los motoristas.
Opiniones de los ciudadanos
Víctor López, un empleado público, manifestó que los motoristas «se han adueñado de las calles» y que los transeúntes deben pagar las consecuencias de sus errores. Rocío Fernández, odontóloga, exigió «mano dura» contra ellos, señalando que se han convertido en una plaga que pone en riesgo a los peatones y conductores.
Elia Rosario, ama de casa de La Vega, se refirió a un caso reciente de violencia entre motoristas y un conductor de camión, pidiendo leyes más estrictas. Por su parte, Luis Alcántara, camionero, destacó la falta de carriles específicos para motoristas y la necesidad de educación vial para este grupo.
José Pérez, comerciante, también pidió un mayor control sobre los motoristas, mientras que Jorge O’Neill, taxista, mencionó que tras un accidente, los motoristas suelen exigir dinero de inmediato, complicando la situación. Ramón Osoria relató que ha sido chocado varias veces y que siempre se ve obligado a pagar.
Osayas Correa, estudiante, expresó su desconfianza al cruzar la calle, ya que los motoristas a menudo ignoran las señales de tránsito. Noé Ramírez añadió que la culpa recae en las autoridades por no establecer reglas claras. Miguel Ángel González, vendedor, concluyó que sin un régimen de consecuencias, los motoristas seguirán actuando de manera irresponsable.
Crucito Lantigua, empleado público, enfatizó que los motoristas son trabajadores que buscan ganarse la vida, pero que los delincuentes deben ser llevados ante la justicia. La situación actual refleja una necesidad urgente de regulación y control en las calles dominicanas.
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