En la República Dominicana circulan aproximadamente cuatro millones de motocicletas, que han invadido las calles y carreteras del país. La mayoría de los conductores no utilizan cascos protectores, y muchos carecen de licencia de conducir, seguro y matrícula, lo que agrava la situación de caos en el tránsito.
Las autoridades enfrentan dificultades para controlar esta situación. En los colmados, es común ver a motoristas con grandes canastos que transportan alimentos solicitados por los clientes, muchos de los cuales también operan sin los documentos necesarios. Esto se ha convertido en una práctica habitual en negocios de comida como pizzerías y hamburgueserías.
Accidentes y muertes en las vías
Los accidentes de tránsito son la principal causa de muerte en el país, con más de dos mil fallecimientos registrados el año pasado. La situación se complica aún más cuando un accidente involucra a un motociclista, ya que existe el riesgo de represalias violentas por parte de otros motoristas.
Un informe de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) indica que el parque vehicular del país alcanzó 6,640,871 unidades el año pasado, un aumento del 72% en comparación con años anteriores. Este crecimiento ha generado un congestionamiento significativo en las vías.
Además, un estudio del Banco Mundial revela que el 78% de las carreteras dominicanas son peligrosas debido a su mal diseño y falta de señalización adecuada. Factores como el exceso de velocidad, el consumo de alcohol y la falta de seguridad policial contribuyen a esta problemática.
La importación de vehículos, tanto nuevos como usados, es un negocio lucrativo para concesionarios y el Estado, pero las «chatarras» continúan en las vías, intensificando el caos vehicular. Las principales ciudades, como Santo Domingo, Santiago y La Vega, concentran más del 60% del tráfico, convirtiendo el tránsito en un verdadero infierno.
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