El comunicador Edward Ramírez ha denunciado que el rechazo al proyecto minero Romero no solo se basa en preocupaciones ambientales, sino también en la desconfianza de la población sobre el manejo de los beneficios económicos que generaría esta iniciativa de la empresa GoldQuest.
Ramírez enfatizó que el pueblo de San Juan no desea la minería, y que esta postura debe ser respetada.
“Aquí el tema no es solo el dinero”, afirmó, añadiendo que el gobierno parece estar adelantando escenarios sobre el uso de los recursos del proyecto.
El comunicador advirtió que se están creando condiciones para manejar esos fondos, mientras la población continúa expresando su rechazo.
“La gente sigue diciendo que no”, agregó Ramírez.
Oposición y acciones sociales
Ramírez recordó que GoldQuest ha intentado desarrollar el proyecto durante más de dos décadas, enfrentándose siempre a una firme oposición de los sanjuaneros.
“Siempre se ha encontrado con la misma resistencia”, señaló.
El periodista también cuestionó las acciones sociales de la empresa en la provincia, mencionando que, aunque se habla de unos 50 millones de pesos en obras, esto no puede utilizarse para presionar una concesión minera.
“¿Dónde están esas obras?”, se preguntó.
Además, hizo hincapié en la importancia del estudio de impacto ambiental que se llevará a cabo en los próximos meses.
“Ese estudio debe ser validado por la Academia de Ciencias de la República Dominicana”, sostuvo.
Impacto ambiental y consecuencias
Ramírez defendió las advertencias de sectores académicos y científicos sobre los posibles daños ambientales del proyecto.
“La Academia no está compuesta por improvisados”, indicó, resaltando que son expertos que han alertado sobre el impacto en las aguas y recursos naturales de la zona.
Asimismo, rechazó la idea de que la minería pueda operar sin consecuencias ecológicas. “No hay forma humana de utilizar químicos para extraer metales sin contaminar el agua”, afirmó.
Como ejemplo, citó la situación de la presa de Hatillo, donde se han detectado elementos asociados a actividades mineras.
“Hoy vemos las consecuencias de no actuar correctamente”, concluyó Ramírez.

