El 28 de octubre, un grupo de médicos, entre ellos Vinita, un reumatólogo de Santiago, celebrará 50 años de graduación en la UASD.
Este hito coincide con la reflexión sobre los desafíos emocionales que enfrentan al acercarse a la jubilación.
La medicina ha sido una profesión dedicada a sanar a otros, pero a menudo descuida el bienestar de quienes la ejercen.
Al llegar a la jubilación, muchos médicos se ven obligados a confrontar aspectos de su vida que habían mantenido ocultos.
Los recuerdos de pacientes perdidos y relaciones personales complicadas emergen en sus pensamientos. Esta introspección puede resultar dolorosa y reveladora, marcando el inicio de una nueva etapa en sus vidas.
El sacrificio de la profesión
A menudo, se glorifica la medicina, lo que lleva a muchos a desestimar las advertencias sobre el sacrificio que implica.
Los médicos, al involucrarse en su labor, suelen renunciar a su vida personal, dedicándose a largas jornadas y guardias.
El sentimiento de culpa puede acompañar a aquellos que intentan tomar vacaciones o asistir a congresos.
Esta presión constante puede llevar al agotamiento emocional, conocido como síndrome de burnout.
Para muchos, no tomar vacaciones se convierte en un «acto heroico», lo que agrava su situación emocional y física.
Recientemente, el Colegio Médico y el Ministerio de Salud han jubilado a un centenar de médicos que enfrentan serias dificultades económicas.
Desafíos financieros y cambios en la profesión
Este grupo de médicos, muchos de ellos con más de 70 años, a menudo vive con salarios que no superan los cien mil pesos.
La falta de ahorros y propiedades los deja en una situación vulnerable, dependiendo de sus pensiones.
El analfabetismo financiero es un problema que afecta a muchos profesionales de la salud en América Latina.
A menudo, los recién graduados enfrentan dificultades para establecerse en el ejercicio privado debido a los altos costos de instalación y la creación de una clientela.
En los últimos 26 años, se han observado cambios significativos en el acceso a servicios de salud y en la tecnificación de los medios diagnósticos.
Sin embargo, el alto costo de los medicamentos y los honorarios profesionales sigue siendo un reto para los más desfavorecidos.
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