LIMA. – La competencia por el segundo lugar en las elecciones presidenciales de Perú genera incertidumbre en el país.
Hasta el momento, se ha escrutado más del 93 % de los votos, pero aún hay más de 5,800 actas impugnadas o con observaciones que deben ser revisadas por las autoridades electorales.
En este clima de tensión política, el candidato de izquierda, Roberto Sánchez, mantiene una ajustada ventaja de aproximadamente 5,000 votos sobre su rival, el ultraderechista Rafael López Aliaga.
Ambos se disputan un lugar en la segunda vuelta electoral.
Los resultados oficiales indican que Keiko Fujimori lidera con el 17.06 % de los votos, seguida por Sánchez con 11.97 % y López Aliaga con 11.93 %.
Esta diferencia es extremadamente estrecha y podría cambiar con la revisión de las actas observadas.
Revisión de actas y llamado al respeto del voto
La definición del rival que enfrentará a Fujimori en la segunda vuelta dependerá de la evaluación de las actas impugnadas.
Inicialmente, estas serán revisadas por los jurados electorales distritales y, en caso de apelaciones, se enviarán al Jurado Nacional de Elecciones (JNE).
Aún queda por procesar un 1.08 % de actas, principalmente de votantes en el extranjero, donde López Aliaga tiene mayor apoyo, así como de zonas rurales como Cusco, donde Sánchez concentra su respaldo.
En este contexto, Sánchez ha hecho un llamado a respetar el voto rural, enfatizando que tiene el mismo valor que el emitido en Lima.
También presentó un análisis técnico-jurídico para contrarrestar las acusaciones de fraude, insistiendo en la falta de pruebas que respalden tales denuncias.
Apoyo internacional y complejidad del proceso electoral
El candidato cuestionó los llamados a la insurgencia y las ofertas de incentivos económicos para denunciar irregularidades, considerándolos una amenaza a la estabilidad democrática.
Además, destacó el respaldo de la comunidad internacional, que ha calificado el proceso electoral como transparente y confiable.
A pesar de algunos retrasos logísticos en Lima durante la jornada de votación, las misiones de observación coincidieron en que las incidencias no comprometen la voluntad popular expresada en las urnas.
El lento avance del escrutinio se debe a la complejidad del proceso, que incluyó 35 candidaturas presidenciales y cinco elecciones simultáneas para distintos cargos, con la participación de 37 partidos políticos.
Con un margen tan estrecho y miles de actas por revisar, Perú se mantiene a la espera de una decisión final sobre quién disputará la presidencia en la segunda vuelta.

