El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha adoptado un estilo comunicativo que combina mensajes optimistas con advertencias directas.
En sus redes sociales y eventos oficiales, ha difundido frases como “Don’t worry, be happy.
lalalalalla… Yes peace, no war lalalalalla”, que buscan proyectar calma en un contexto de tensiones internas y externas.
Sin embargo, también ha emitido mensajes más confrontativos, como “Vengan por mí, los estoy esperando en Miraflores”, reafirmando su permanencia en el poder y su disposición a enfrentar intentos de desestabilización.
En el inicio de 2026, Maduro recibió en el Palacio de Miraflores a una delegación diplomática de China, encabezada por el enviado especial Qiu Xiaoqi, en un gesto que refuerza los vínculos entre ambos países.
Este encuentro se produce en medio de crecientes tensiones con Estados Unidos. Durante la reunión, Maduro agradeció el apoyo de China y subrayó la importancia de consolidar un “nuevo orden mundial multipolar”.
Afirmó que la relación entre Caracas y Pekín se fortalecerá en sectores clave como energía, tecnología, infraestructura y comercio.
En sus mensajes de fin de año, Maduro adoptó un tono más diplomático en relación a la política exterior.
En una reciente entrevista, expresó la disposición de Venezuela para mantener “conversaciones serias” con Estados Unidos.
También mencionó la posibilidad de atraer inversiones norteamericanas en el sector petrolero y de cooperar en la lucha contra el narcotráfico.
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