El presidente Juan Bosch denunció el 28 de abril de 1963 que el régimen del dictador haitiano François Duvalier había planeado un complot para asesinarlo mientras aún era presidente electo de la República Dominicana. En su discurso, identificó a Michel Brady, un antiguo miembro del Servicio de Inteligencia Militar de Rafael Leónidas Trujillo, como el presunto ejecutor del plan, que su gobierno había rechazado como representante diplomático en Santo Domingo.
La acusación de Bosch se produjo en un contexto de tensiones entre ambos gobiernos, que llevaron a conversaciones secretas sobre el futuro de Haití. Documentos del Departamento de Estado de EE. UU. y actas desclasificadas de la CIA revelan que Washington consideró diversas opciones para derrocar a Duvalier y evaluó la posibilidad de colaborar con Bosch, aunque posteriormente se decidió no permitir que la República Dominicana se convirtiera en una base militar para exiliados haitianos.
Contexto de las acusaciones
En su intervención, Bosch, acompañado de su gabinete y altos mandos militares, hizo referencia a las agresiones contra la representación dominicana en Puerto Príncipe. Afirmó que el complot para quitarle la vida se había gestado en enero, antes de asumir la presidencia el 27 de febrero de 1963, tras ganar las elecciones de diciembre del año anterior.
El mandatario dominicano vinculó a Brady con el SIM y señaló que las autoridades haitianas intentaron nombrarlo como encargado de negocios en Santo Domingo en marzo, lo que su gobierno rechazó. La denuncia fue publicada por el periódico El Caribe el 29 de abril de 1963 y se incluyó en el libro Discursos políticos: 1961-1966.
Además de las acusaciones contra Duvalier, Bosch mencionó actividades de antiguos colaboradores de Trujillo que, según él, contaban con protección en Haití. Esto situaba el conflicto en un contexto más amplio que las agresiones a la misión diplomática dominicana, reflejando las amenazas a su administración en un momento en que su gobierno apenas había asumido el poder tras las primeras elecciones democráticas.
Reuniones diplomáticas y decisiones de Bosch
Un mes después de la crisis, el 30 de mayo de 1963, el canciller dominicano Andrés A. Freites se reunió en Washington con el secretario de Estado estadounidense Dean Rusk. Durante este encuentro, Rusk mostró preocupación por Duvalier, pero consideró inapropiada una intervención militar unilateral y reconoció la falta de condiciones para obtener apoyo de la OEA.
Las conversaciones entre ambos gobiernos no representaron una decisión de intervención militar, pero sí mostraron el interés de Washington en explorar alternativas contra Duvalier. El 18 de junio, el presidente John F. Kennedy discutió la posibilidad de que Bosch recibiera apoyo político para organizar una fuerza de exiliados haitianos, aunque también enfatizó la necesidad de controlar el momento de cualquier operación.
Sin embargo, el 18 de julio de 1963, se registró que Bosch había decidido no permitir que se utilizara territorio dominicano como base para operaciones militares contra Duvalier. Esta decisión cambió el rumbo de los planes iniciales y llevó a los funcionarios estadounidenses a considerar otras modalidades de acción clandestina, como entrenar a exiliados fuera de la República Dominicana.

