La Arquidiócesis de Camagüey en Cuba recibió este jueves un segundo envío de ayuda humanitaria del gobierno de Estados Unidos, que incluye 700 kits de alimentos y 700 de productos de higiene, según informó Cáritas Cuba. La entrega fue realizada por el arzobispo de Camagüey, Wilfredo Pino, y la coordinadora del Programa de Personas Mayores de Cáritas, Anaísis Illas.
La distribución de los donativos comenzará de inmediato, a cargo de voluntarios de Cáritas, y se enfocará en la parroquia Santa Cruz del municipio homónimo. La organización ha establecido criterios para seleccionar a las personas más vulnerables, priorizando a quienes enfrentan inseguridad alimentaria y dificultades para acceder al agua.
Entre los beneficiarios se consideran adultos mayores de 60 años, personas con discapacidad, encamados, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, y niños menores de cinco años. Cáritas destacó que, a pesar de la gran necesidad actual, su objetivo es llevar alivio a los más necesitados en la Arquidiócesis.
Este envío se produce en un contexto de creciente tensión entre La Habana y Washington, que ha intensificado su retórica en las últimas semanas. Además, la crisis económica en Cuba se ha agravado en los últimos seis años, exacerbada por la pandemia y las políticas nacionales ineficaces.
El Departamento de Estado de EE.UU. anunció en mayo una ayuda de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria directa al pueblo cubano, que se distribuirá en coordinación con la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias. De esta suma, 60 millones de dólares se gestionan a través de la Iglesia católica.
Desde la llegada de los primeros cargamentos, los voluntarios han entregado módulos a familias necesitadas en varias provincias, incluyendo Villa Clara, Ciego de Ávila, Cienfuegos, Pinar del Río, Matanzas y La Habana. Los kits incluyen alimentos básicos como arroz, frijoles, aceite, azúcar, espaguetis, sardinas y atún, así como productos de higiene personal y potabilizadores de agua.
La situación en Cuba se ha visto complicada por un cerco petrolero y medidas económicas impuestas por Estados Unidos, que han profundizado la crisis energética y económica en la isla. Esto ha resultado en escasez de alimentos, combustible y medicinas, así como en prolongados apagones y una creciente dolarización de la economía.

