El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Padilla, denunció este miércoles en la ONU que el embargo estadounidense causa daños económicos superiores a 22,9 millones de dólares diarios, rebatió así la postura de Estados Unidos, que niega la existencia de un bloqueo contra la isla. Durante su intervención, Rodríguez mostró un contador en tiempo real que refleja el impacto económico del embargo.
El contador comenzó a funcionar el martes, coincidiendo con el inicio del debate en la Asamblea General sobre la resolución anual contra estas sanciones. El canciller afirmó que «el bloqueo mata y castiga silenciosamente a nuestra población como nunca antes».
Rodríguez tomó la palabra un día después de que el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, negara la existencia del bloqueo y llamara a los Estados miembros a rechazar el texto presentado por Cuba. Este intercambio de palabras culminó en una discusión acalorada en el pleno de la Asamblea General.
El canciller cubano advirtió que la Administración de Donald Trump ha intensificado las presiones y el chantaje contra otros miembros de la ONU para que no apoyen la resolución, que desde 1992 ha sido aprobada casi por unanimidad. Rodríguez calificó el embargo como «un acto de guerra, de castigo colectivo y de genocidio».
Además, lamentó que las «durísimas consecuencias» del bloqueo recaen sobre el pueblo cubano, afectando su vida diaria. «Sus efectos terminan en la mesa de las familias cubanas, en la cama de un enfermo, en un parto o en un quirófano», indicó.
El canciller también destacó que en Cuba falta el 70 % de los medicamentos del cuadro básico y que unas 100.000 personas, incluidos 12.000 niños, están a la espera de una cirugía, todo ello como consecuencia del embargo.
Rodríguez reclamó que se permita al pueblo cubano vivir en paz y resolver sus propios problemas sin agresiones externas. «Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí», enfatizó.
Waltz sugirió que habrá «cambios» en la votación sobre la resolución, aunque se espera que vuelva a ser aprobada. Será importante observar qué países cambian de postura, especialmente en América Latina y el Caribe, donde recientemente han asumido el poder mandatarios alineados con Trump.

