PARÍS.- Tres familiares y amigos cercanos del autor de varios tiroteos que el viernes causaron un muerto y cinco heridos en Trappes y otras localidades cercanas a París fueron arrestados la noche del sábado, según informó la Fiscalía Antiterrorista, encargada de la investigación.
Estos arrestos se producen tras la detención de otra persona en la tarde del viernes, que algunos medios identifican como la madre del sospechoso. La Fiscalía también ha prolongado la detención provisional del presunto autor del tiroteo, identificado como Kévin T., de 39 años, residente en Plaisir, a unos 30 kilómetros al suroeste de la capital.
Kévin T. tenía antecedentes policiales con cuatro condenas, aunque no estaba registrado en los ficheros de radicalismo. Según el diario Le Monde, tras su arresto, el sospechoso expresó satisfacción por haber disparado contra «árabes» y «negros», afirmando que su intención era vengar a los comerciantes saqueados durante las manifestaciones del fin de semana anterior.
En el registro de su domicilio, los investigadores hallaron un ejemplar de ‘Mein Kampf’, de Adolf Hitler, lo que ha llevado a indagar si tenía conexiones con grupos de ultraderecha. Sin embargo, los primeros indicios sugieren que se trataba de un individuo «aislado». Además, la Fiscalía reportó que había instalado un dispositivo trampa en su casa, compuesto por tres bombonas de gas conectadas a un temporizador.
Kévin T. inició su ataque alrededor de las 10:20 horas (08:20 GMT) en Trappes, disparando ráfagas con un arma automática desde su vehículo, un Renault Clio, dirigido a paseantes de origen magrebí o negro. Durante su recorrido, provocó la muerte de una persona de 26 años y dejó heridas a cinco más, entre ellas una niña de doce años que recibió ocho disparos.
En el registro del vehículo, las autoridades encontraron, además del arma, una bomba lacrimógena y guantes que contenían una sustancia que podría ser cocaína. La Fiscalía Antiterrorista calificó el ataque como una acción terrorista racista, siendo esta la primera de su tipo en Francia, según el presidente Emmanuel Macron, quien lo describió como un «punto de inflexión» y responsabilizó a ciertos grupos por propagar discursos de odio contra las minorías étnicas.
Macron enfatizó que es la primera vez que se comete un acto terrorista planificado para atacar a compatriotas por su color de piel o religión, durante su visita a Trappes, donde el alcalde Ali Rabeh lo consideró «islamófobo».

