La alimentación escolar en Mao, provincia Valverde, está afectando el bienestar familiar y educativo de miles de estudiantes, quienes dependen de este servicio para su concentración y aprendizaje. La irregularidad en la entrega de raciones del Programa de Alimentación Escolar ha generado preocupación entre maestros y padres, quienes reportan días sin almuerzo y meriendas ausentes, alterando así la jornada educativa.
Durante los Diálogos en tu Comunidad por el Bien Común, se evidenció que la alimentación escolar no solo es un servicio, sino un soporte fundamental para muchas familias. Cuando este servicio falla, no solo se perjudica al estudiante, sino que también se obliga a los hogares a reorganizar sus gastos y afrontar nuevas preocupaciones. Esta situación resalta que los derechos se vulneran no solo por la negación de un servicio, sino también por su mal funcionamiento.
Ante esta problemática, se registró la situación en el Sistema M158 y se activaron gestiones con el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) y las autoridades educativas para regularizar las entregas. El objetivo era corregir los retrasos y asegurar que los alimentos llegaran con la calidad y puntualidad requeridas. Semanas después, la comunidad reportó que las raciones comenzaron a llegar a tiempo, restableciendo la normalidad en los centros educativos.
Esta experiencia subraya la responsabilidad de la administración pública en garantizar que las políticas sociales funcionen adecuadamente. Un programa puede estar bien diseñado y contar con recursos, pero si las raciones no llegan, hay una falla que debe ser atendida. El éxito de una política pública se mide por la continuidad y calidad del servicio que recibe cada ciudadano.
La Constitución dominicana protege los derechos de los niños y establece la importancia de la educación y la salud. Estos mandatos obligan a considerar la alimentación escolar como una política que integra educación, nutrición y bienestar familiar. Cuando el servicio falla, los costos se trasladan a las familias, afectando su estabilidad económica.
La discusión sobre la alimentación escolar debe ir más allá de la cantidad de raciones. Es esencial incluir la supervisión territorial y establecer canales efectivos para que directores y docentes puedan comunicar incidencias y recibir respuestas. Esto asegura que el servicio funcione como se espera.
En el Sistema M158, la Acción 059 ha tenido un impacto directo en aproximadamente 6,100 personas, un impacto indirecto de 14,000 y un alcance total de 20,100 ciudadanos. Estas cifras reflejan la importancia de la intervención y la capacidad de convertir una demanda en una gestión institucional efectiva.
Mao nos enseña que una política pública solo cumple su propósito cuando sus beneficios llegan de manera efectiva a las personas. Garantizar la alimentación escolar es proteger la niñez y fortalecer la educación, cumpliendo así con el deber del Estado de asegurar el bienestar de sus ciudadanos.

