Ángela Guerrero advierte sobre las posibles dificultades en la explotación de tierras raras en la República Dominicana, subrayando su importancia en el desarrollo de la industria electrónica desde su descubrimiento en la década de 1960. Estos elementos metálicos, difíciles de extraer, son esenciales para la tecnología moderna y la transición hacia energías renovables.
Las tierras raras, que comprenden 17 elementos metálicos, son conocidas por su escasez y la complejidad de su extracción. Aunque la mayoría son radiactivas, algunas no lo son y son fundamentales en productos cotidianos, desde dispositivos electrónicos hasta tecnologías verdes.
Importancia y desafíos de la explotación
La explotación de estos minerales ha adquirido un valor geopolítico significativo, especialmente en el contexto de la transición energética. Sin embargo, su extracción también conlleva problemas de contaminación que no pueden ser ignorados.
Las reservas fiscales, como la Reserva Montenegro, actualmente en explotación por Barrick Gold, y otras como La Cuaba y Ávila, han sido establecidas por ley para regular la exploración y explotación de recursos minerales. La última reserva, creada en 2018, se relaciona con tierras raras descubiertas en 2016 en las bauxitas de la cerrada mina Las Mercedes.
A pesar de la falta de transparencia en la gestión de la prospección de estas tierras raras, se ha denunciado la extracción de muestras de hasta nueve mil toneladas sin claridad sobre su uso. Además, la proximidad de la Reserva Fiscal Minera de Ávila al Parque Nacional Sierra de Bahoruco plantea serias preocupaciones ambientales.
Compromiso con la sostenibilidad
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha enfatizado la necesidad de acceder a estas tierras raras para el avance tecnológico, destacando que son recursos del país. Sin embargo, la Constitución dominicana también respalda la soberanía sobre estos recursos.
La Ley General de Medio Ambiente exige que la explotación de recursos naturales se realice bajo estrictos controles ambientales. Por lo tanto, es crucial que cualquier actividad extractiva respete los derechos de las comunidades y los estándares de responsabilidad ambiental.
Recientemente, un artículo en PLoS ONE sugirió que la mayor concentración de metales raros se encuentra en la Reserva Fiscal Minera de Ávila. Esto resalta la necesidad de un enfoque integral que considere la relación entre el consumo y los recursos naturales, así como la importancia de una matriz energética diversificada.
La población dominicana ya ha sufrido las consecuencias de la contaminación minera y no permitirá que se repitan desastres ambientales. La explotación de tierras raras debe ser abordada con responsabilidad para proteger la biodiversidad y la salud de las comunidades afectadas.

