El Parque Nacional Submarino La Caleta, ubicado en Boca Chica, se ha convertido en un punto de encuentro tanto para lugareños como para turistas, a solo minutos del Gran Santo Domingo. A nueve meses de su readecuación, el parque combina naturaleza, turismo y vida comunitaria, aunque el deterioro de sus senderos internos representa un riesgo para su esplendor reciente.
Este espacio abierto permite a los visitantes contemplar el mar y disfrutar de actividades al aire libre. La belleza del horizonte en La Caleta, con sus aguas de diversos tonos de azul, atrae a quienes buscan un lugar para relajarse y hacer ejercicio, como lo menciona Juan Antonio Mejía, un residente que visita el parque diariamente.
Actividades y vida comunitaria
La Caleta también es un punto de referencia para los pescadores artesanales de la zona, quienes inician su jornada desde temprano, preparando sus yolas y redes. Este aspecto de la vida comunitaria coexiste con la dinámica turística del lugar, donde familias y jóvenes desafían las olas a pesar de las advertencias sobre la peligrosidad del baño en ciertas áreas.
La readecuación del parque incluyó la creación de 20 mil metros cuadrados de plazas y senderos, así como miradores hacia el mar Caribe y áreas de recreación infantil. Aunque se han instalado módulos de servicios y rampas de acceso, muchos de los locales comerciales permanecen cerrados.
El diseño paisajístico se realizó con criterios de conservación, buscando proteger la vegetación nativa. Sin embargo, a pesar de la intervención, el parque muestra signos de desgaste, con senderos descuidados y falta de mantenimiento que podrían afectar su atractivo a largo plazo.
Seguridad y patrimonio cultural
La seguridad del parque está a cargo de la Policía Turística y la Armada de República Dominicana, quienes mantienen vigilancia constante. Sin embargo, la apertura del espacio al público presenta desafíos en términos de orden y seguridad.
Establecido en 1986, el parque protege un valioso patrimonio cultural y biológico, incluyendo el Museo Etnológico y Arqueológico Taíno. Además, bajo su superficie marina se encuentran ecosistemas de arrecifes y restos arqueológicos, como el naufragio de la fragata Nuestra Señora de Begoña, un importante atractivo para los buzos.
A pesar de su belleza y la afluencia de visitantes, el parque enfrenta la necesidad urgente de atención en sus áreas más vulnerables para evitar que se conviertan en terrenos baldíos, lo que disminuiría el valor de la inversión realizada.

