Un temporal en Chile ha dejado al menos diez muertos y más de 100,000 personas aisladas debido a interrupciones en las rutas, según el balance del gobierno. El presidente José Antonio Kast ha decretado estado de catástrofe y movilizado al Ejército para realizar labores de rescate en las áreas más afectadas, especialmente en las regiones de Coquimbo y Atacama.
El fenómeno climático, que comenzó el 15 de julio, ha provocado la muerte de diez personas, cuatro desaparecidos y 17 heridos, según Alicia Cebrián, directora del Servicio de Emergencias Estatal (Senapred). Inicialmente, un reporte matutino había informado de cinco fallecidos.
Impacto en la infraestructura y la población
La emergencia ha dejado alrededor de 2,200 viviendas destruidas o con daños estructurales, y ha afectado a unos 2,400 damnificados. Las crecidas de los ríos han bloqueado varios caminos con agua y fango, aislando a comunidades enteras.
En las zonas rurales de Coquimbo, el Ejército ha utilizado tractores para rescatar a personas atrapadas en inundaciones y ha evacuado a otros en helicópteros desde los techos de sus casas, según informaron medios locales. Cristóbal Juliá, gobernador de Coquimbo, describió la situación como angustiante, con barrios inundados y personas que han perdido sus hogares y pertenencias.
El estado de catástrofe permite al gobierno desplegar recursos de ayuda más rápidamente y restringir libertades de tránsito. En Coquimbo, las inundaciones y cortes eléctricos han interrumpido el servicio de agua potable en varias áreas.
Máximo Pavez, viceministro del Interior, calificó el evento como precipitaciones anormales y extremas, destacando que lo que normalmente llueve en un mes ocurrió en solo una hora el domingo. Arnaldo Zúñiga, de la Dirección Meteorológica de Chile, afirmó que el país no había enfrentado un temporal tan severo en dos décadas.
El ministerio de Energía reportó que aproximadamente 150,000 personas se encuentran sin servicio eléctrico en todo el país. Andrés Nazer, gerente regional de la empresa Aguas del Valle, indicó que la situación ha superado cualquier pronóstico, dañando la infraestructura y obligando a evacuar personal de algunas instalaciones.
Las fuertes marejadas y ráfagas de viento que han superado los 100 km/h también han llevado a que decenas de puertos restrinjan sus operaciones de manera preventiva.

