Casi 1.9 millones de personas en República Dominicana no contaban en 2025 con los recursos necesarios para pagar una dieta saludable, lo que representa el 16.2 % de la población. Esta situación se detalla en el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026, elaborado por cinco organismos de las Naciones Unidas.
El documento establece que el costo diario por persona de una dieta saludable en el país se situó en 5.60 dólares de paridad de poder adquisitivo (PPA) en 2025, un aumento del 65.2 % en comparación con los 3.39 dólares PPA requeridos en 2017. Este encarecimiento se aceleró tras la pandemia, pasando de 3.74 dólares PPA en 2019 a 4.41 dólares en 2021, y alcanzando 5.40 dólares en 2024.
El costo de la dieta saludable en República Dominicana superó en 30.8 % el promedio mundial, que es de 4.28 dólares PPA diarios. También estuvo 14.1 % por encima del promedio de América Latina y el Caribe, que se sitúa en 4.91 dólares, y 31.8 % por encima de los países de ingreso mediano alto, con un costo de 4.25 dólares.
A pesar del aumento en los precios, el número de dominicanos sin capacidad económica para adquirir una alimentación balanceada ha disminuido. En 2017, el problema afectaba al 26 % de la población, equivalente a unos 2.8 millones de personas, cifra que bajó al 16.8 % en 2024 y al 16.2 % en 2025.
Este descenso en la proporción de personas sin acceso a una dieta saludable fue más pronunciado en comparación con años anteriores. En 2021, la cifra era del 25.4 %, lo que indica que aproximadamente 900,000 personas mejoraron su situación desde 2017.
El porcentaje de dominicanos sin capacidad para pagar una dieta saludable también fue inferior al promedio mundial de 32.7 % y al 25.7 % estimado para América Latina y el Caribe. Entre los países de ingreso mediano alto, la proporción alcanzó el 22.2 %.
La mejora en el acceso a una dieta saludable se debe a que la capacidad de pago no solo depende del precio de los alimentos, sino también de los ingresos disponibles en los hogares, que han crecido a un ritmo suficiente. Sin embargo, la alimentación balanceada ha continuado encareciéndose.
El informe aclara que tener capacidad para pagar una dieta saludable no implica que las personas realmente la consuman, ya que no mide directamente el hambre ni considera factores como los hábitos alimentarios o el acceso a los productos.
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