Las autoridades de Florida ejecutarán este martes a Dennis Sochor, de 74 años, condenado a muerte por el asesinato de una joven en 1981, en la décima ejecución del estado en lo que va de 2026. Sochor recibirá una inyección letal a las 18:00 hora local (22:00 GMT) en la Prisión Estatal de Florida, en Raiford, según la orden de ejecución firmada en junio por el gobernador Ron DeSantis.
Sochor fue declarado culpable del secuestro y asesinato de Patricia Gifford, una joven de 18 años desaparecida en la Nochevieja de 1981 en el condado de Broward, en el sureste de Florida. Los registros judiciales indican que Sochor confesó haber estrangulado a Gifford después de que ella se negara a mantener relaciones sexuales con él y que se deshizo del cuerpo, aunque nunca reveló su ubicación.
El condenado, un veterano militar, también cumple una cadena perpetua por una agresión sexual cometida en 1980, según el Departamento de Correccionales de Florida. La ejecución de Sochor se enmarca en un contexto donde Florida es uno de los estados más activos en la aplicación de la pena de muerte, con un récord de 19 ejecuciones en 2025, la cifra más alta del país ese año, según el Death Penalty Information Center (DPIC).
En 2026, el estado mantiene un ritmo acelerado de ejecuciones que ha sido calificado como sin precedentes por organizaciones contrarias a la pena capital. Grupos como Death Penalty Action y Floridians for Alternatives to the Death Penalty (FADP) han solicitado a DeSantis que detenga la ejecución y conmute la condena por cadena perpetua.
FADP ha cuestionado la validez del caso, argumentando que se basó en el testimonio del hermano de Sochor, Gary Sochor, y que la Fiscalía ocultó pruebas favorables a la defensa, incluyendo la inmunidad otorgada a este testigo a cambio de su declaración. Sin embargo, el Tribunal Supremo de Florida rechazó los últimos recursos del condenado y avaló la ejecución.
Las organizaciones humanitarias también han expresado preocupaciones sobre el método de ejecución, advirtiendo que la inyección letal puede causar un sufrimiento extremo. Citan autopsias de ejecuciones recientes que mostraron signos de edema pulmonar, lo que, según los abogados de Sochor, provoca una sensación de ahogo antes de la muerte.
Death Penalty Action ha señalado que la pena capital se aplica de manera arbitraria y con sesgo racial, y destaca que el ritmo de ejecuciones en Florida contrasta con la tendencia a la baja en la mayoría de los estados del país.

