La Copa Mundial de la FIFA 2026 enfrenta un desafío significativo relacionado con el racismo y la discriminación en el fútbol, evidenciado por miles de publicaciones ofensivas detectadas en redes sociales. La FIFA ha informado que los insultos racistas han aumentado en los últimos años, representando una amenaza constante para los jugadores. Este problema trasciende el ámbito deportivo, involucrando a figuras públicas y políticos.
Previo al partido de semifinales entre España y Francia, el expresidente español Mariano Rajoy generó controversia al afirmar que la selección francesa contaba con «una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses». Esta declaración fue interpretada por algunos como un ataque al origen de varios futbolistas franceses, muchos de ellos descendientes de inmigrantes africanos.
El ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, respondió a la polémica afirmando que «Francia no tiene color de piel», calificando las declaraciones de Rajoy como racistas. El Gobierno francés y el presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Philippe Diallo, también condenaron los comentarios, considerándolos inaceptables.
El ministro español de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, se unió al debate, enfatizando que en el Mundial debe «ganar el mejor y perder el racismo». Torres destacó la pluralidad en la selección española, que incluye jugadores de diversas nacionalidades.
El fanatismo ha llevado a críticas hacia entrenadores y jugadores internacionales, como Sebastián Beccacece y Marcelo Bielsa, quienes recibieron ataques tras los resultados de sus selecciones. La Federación Colombiana de Fútbol (FCF) ha solicitado investigar amenazas contra uno de sus jugadores, rechazando categóricamente cualquier ataque a la integridad de los futbolistas.
La Federación Neerlandesa de Fútbol también presentó una denuncia por mensajes racistas dirigidos a sus jugadores después de la eliminación del equipo ante Marruecos. Otro incidente relevante ocurrió con la senadora paraguaya Celeste Amarilla, quien hizo comentarios ofensivos hacia Kylian Mbappé, lo que fue criticado por ser racista y discriminatorio.
La vicegobernadora de Argentina, Hebe Casado, fue declarada «persona non grata» por la Embajada de Francia tras criticar a la selección francesa, calificándola de «equipo africano flojo de modales». El embajador francés en Argentina, Romain Nadal, defendió que sus palabras eran discriminatorias y no meras opiniones.
Estos incidentes reflejan un debate más amplio sobre cómo el fanatismo puede cruzar los límites del deporte y convertirse en un problema social. La FIFA ha implementado campañas para combatir el racismo y la discriminación, y el 17 de junio se reunió en Atlanta con representantes de distintos sectores para abordar el discurso de odio.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, destacó que se han logrado avances significativos en la lucha contra el odio, aunque subrayó que el esfuerzo debe continuar para erradicar la discriminación en el fútbol.

