Ramfis Trujillo y Porfirio Rubirosa, quienes alguna vez fueron inseparables, vivieron un quiebre en su relación tras el ajusticiamiento de Rafael Trujillo. En un momento crítico para el país, Rubirosa se dedicó a utilizar sus contactos diplomáticos en el extranjero para defender los intereses del gobierno, mientras Ramfis buscaba mantener el poder. Sin embargo, el 18 de noviembre de 1961, Ramfis abandonó la República Dominicana con su familia y gran parte de la fortuna del régimen.
Al enterarse de la partida de Ramfis, Rubirosa se sintió traicionado, ya que había estado luchando por una causa que su amigo ya había considerado perdida. Testimonios de la época revelan que Rubirosa expresó su desilusión, afirmando: «No volveré a verlo en mi vida. No es mi amigo. Me traicionó». Así culminó una amistad que había sido vista como inquebrantable durante el régimen de Trujillo.
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