El terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 ocurrido el 24 de junio en Venezuela ha llevado a muchas familias, como la de Urumán Urdaneta, a abandonar Caracas y mudarse a Maracaibo, a 700 kilómetros de distancia, buscando escapar del trauma psicológico que dejó el desastre. La esposa de Urdaneta, Liliana Machado, sufre de trastorno postraumático, lo que motivó la decisión de la familia de trasladarse. Este fenómeno de migración interna se ha visto reflejado en varias familias que han dejado los estados afectados por los sismos.
Machado experimenta desmayos diarios, insomnio y una constante sensación de asfixia, síntomas que han sido catalogados como parte de su trauma. Durante el terremoto, ella y su familia estaban en su hogar en la parroquia El Junquito de Caracas cuando una de las paredes colapsó, lo que intensificó su miedo y ansiedad. Urdaneta, de 63 años, recuerda cómo vivieron el momento y cómo abrazó a su hijo menor en un intento de encontrar consuelo.
A pesar de que la estructura de su casa no colapsó por completo, el impacto emocional fue devastador. Urdaneta menciona que, aunque su familia salió ilesa, la salud mental de su esposa se deterioró, lo que llevó a un médico a recomendarles que abandonaran la zona. Así fue como decidieron regresar a Maracaibo, la tierra natal de Urdaneta, diez días después del desastre.
Desafíos en la nueva vida
Una vez en Maracaibo, la familia enfrenta nuevos retos. Urdaneta se siente como un extraño en su propia ciudad, que a pesar de ser un centro petrolero, presenta serias deficiencias en servicios básicos como agua, internet, gas y electricidad, especialmente en la zona rural donde se han establecido. Además, está en la búsqueda de empleo, deseando regresar a su antigua ocupación en el mantenimiento de automóviles.
La situación se complica aún más por el deseo de sus hijos, de 26, 22 y 18 años, quienes han construido su vida en Caracas y anhelan volver. Urdaneta reconoce que sus hijos han dejado parte de su infancia en la capital, lo que añade una capa de dificultad a su adaptación en Maracaibo.
La directora regional de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Lía Poggio, comentó que tras eventos de esta magnitud, es común que se aconseje a la población trasladarse a otros lugares, lo que ha resultado en un aumento de la migración interna en el país. Cada nación, sin embargo, enfrenta sus propias dinámicas en estos casos.
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