Un migrante venezolano, Eduar Velázquez, de 24 años, busca a su familia tras un devastador terremoto que sacudió Venezuela el 24 de junio. Durante una videollamada desde Colombia, Eduar vio a su madre correr para proteger a su hijo Massimo, pero desde entonces no ha podido contactarlos. La situación se agrava con el colapso de las comunicaciones y la destrucción en su hogar, el conjunto residencial Caribe, en La Guaira.
Eduar, quien se encontraba en Pereira, Colombia, emprendió un viaje terrestre de 20 horas hacia Caracas, recorriendo 819 kilómetros. Durante el trayecto, enfrentó múltiples controles militares donde le exigieron dinero y le quitaron insumos que llevaba consigo. A pesar de las dificultades, su objetivo es llegar a la zona afectada y encontrar a su familia.
La devastación en el conjunto residencial Caribe
En el complejo residencial Caribe, tres de los cuatro edificios se han desplomado, dejando a muchos desaparecidos, incluidos niños y adultos. Estefanía, la madre de su hijo, logró enviarle un video donde confirmaba la tragedia y la desesperación en el lugar. La búsqueda de sobrevivientes se ha vuelto una tarea ardua, con familiares trabajando día y noche entre escombros y olores de cuerpos en descomposición.
Juan Andrade, de 27 años, quien perdió a seis familiares en el desastre, se ha comprometido a permanecer en el lugar hasta que se pueda recuperar a todos los desaparecidos. A pesar de las recomendaciones de los socorristas, muchos familiares se niegan a abandonar el sitio, escribiendo en la entrada del complejo la frase: “No se demuele”.
En medio de la destrucción, un hombre ha permanecido en el sexto piso de una de las torres, desafiando las advertencias y expresando su deseo de morir allí. Otro vecino asegura escuchar voces dentro del edificio donde murieron diez miembros de su familia, lo que añade a la desesperación de los que buscan a sus seres queridos.
Los familiares, sin experiencia y con la ayuda de mineros de otras regiones, han logrado abrir agujeros en las ruinas, desafiando las expectativas de los rescatistas. Aunque han comenzado a descender entre los escombros, la incertidumbre persiste, ya que las autoridades no han proporcionado cifras definitivas sobre los desaparecidos.
Según el último balance oficial, al menos 2.645 personas han muerto y 12.666 han resultado heridas a causa del terremoto, dejando a muchas familias en la angustia y la búsqueda de respuestas.
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