El periodista Pedro Caba sostiene que Estados Unidos se muestra sólido y con capacidad para competir con China, gracias al movimiento MAGA liderado por Donald Trump, que ha logrado unir a una parte significativa de la población estadounidense y a una nueva generación de líderes políticos y empresarios. Caba afirma que la fortaleza de Estados Unidos se basa en su ofensiva política y en la posibilidad de retomar el liderazgo tecnológico y económico.
Según Caba, las políticas energéticas de Trump, que favorecen los combustibles convencionales y desestiman la mitigación del cambio climático, son una estrategia temporal para reconstruir la infraestructura industrial del país. Esta táctica, según el periodista, emula el modelo de desarrollo de China, que ha mantenido sus fuentes de energía tradicionales mientras avanza en el uso de energías renovables.
Control aeroespacial y manufactura tradicional
El poder hegemónico de Estados Unidos, según Caba, se articula en torno al control aeroespacial y al fortalecimiento de la manufactura tradicional. Destaca que Trump ha movilizado a sectores empresariales clave en estos ámbitos, lo que refuerza la posición de Estados Unidos en la competencia global.
El periodista también menciona que el «Factor X» de Trump en las Américas actúa como un contrapeso al expansionismo chino y ruso, al tiempo que Estados Unidos avanza en consolidar gobiernos afines y abrir regímenes cerrados como Cuba, Venezuela y Nicaragua, sin necesidad de intervenciones directas continuas.
En Oriente Medio, Caba señala que la estrategia estadounidense busca garantizar la existencia de Israel y apoyar a los Estados árabes que han adoptado estilos de vida occidentales basados en los hidrocarburos. También menciona un acuerdo de seguridad mutua firmado por el CENCOM con diez naciones árabes, lo que resalta la influencia de Trump en la región.
Respecto a la guerra entre Ucrania y Rusia, Caba indica que la presencia de Trump ha cambiado el equilibrio global, reduciendo la relevancia geopolítica de Europa y obligándola a asumir los costos del conflicto. La capacidad de maniobra de Washington se pone a prueba, ya que Trump evita enemistarse con Vladímir Putin, a quien admira, mientras limita la asistencia a la OTAN.
Finalmente, Caba concluye que la era Trump y el movimiento MAGA han llegado a Estados Unidos, desafiando las estructuras políticas tradicionales. El futuro dependerá del voto popular, que es el mecanismo histórico para certificar el rumbo del país.

