El Vaticano confirmó este jueves la excomunión de seis obispos de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, un grupo ultraconservador, y advirtió que cualquier fiel laico que «adhiera formalmente» a esta organización también sufrirá la misma sanción. El Dicasterio para la Doctrina de la Fe, encargado de velar por la doctrina católica, indicó que los ministros consagrados de la Fraternidad se encuentran en cisma.
La excomunión se produce un día después de que la Fraternidad, fundada en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre y que cuenta con aproximadamente 600,000 fieles en todo el mundo, consagrara a cuatro nuevos obispos, desafiando la solicitud del papa León XIV de que no lo hicieran. Los obispos recién consagrados son los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, el estadounidense Michael Goldade y el suizo Pascal Schreiber.
Además, los obispos español Alfonso de Galarreta y suizo Bernard Fellay también fueron excomulgados por actuar como consagrantes «sin mandato pontificio», según el decreto firmado por el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio. La ceremonia de consagración, realizada en Suiza, fue calificada de «acto de naturaleza cismática».
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, expresó el «profundo dolor» en la Iglesia por estas ordenaciones, que, según él, «rompen la unidad de la Iglesia» y constituyen un acto cismático con sanciones claras, destacando la excomunión de los obispos involucrados. Parolin expresó su esperanza de que, a pesar de lo ocurrido, se pueda reanudar el diálogo y encontrar una solución.
La Fraternidad de San Pío X se opone a los cambios modernizadores de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II (1962-1965) y promueve un modelo de sociedad patriarcal y un Estado teocrático. Sus fieles siguen una interpretación estricta de la tradición doctrinal y litúrgica, celebrando misas de rito tridentino, en latín y con el sacerdote de espaldas.
El papa León XIV había instado a la Fraternidad a reconsiderar su decisión, pidiendo desde lo más profundo de su corazón que renunciaran a su proyecto. En 1988, el papa Juan Pablo II hizo un llamado similar, que también fue ignorado, cuando la Fraternidad consagró a cuatro obispos, lo que llevó a la excomunión inmediata de estos, aunque fue levantada en 2009 por Benedicto XVI.
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