Panamá y China protagonizaron este martes un enfrentamiento en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) por la salida judicial de un operador chino de dos puertos cercanos al Canal y la decisión de Pekín de detener buques de bandera panameña en sus terminales, lo que ha llevado a la salida de naves de la marina mercante panameña.
El conglomerado chino CK Hutchison dejó de operar los puertos de Balboa y Cristóbal en febrero, tras la declaración de inconstitucionalidad de la concesión otorgada en 1997 y su prórroga automática en 2021 por parte del Supremo panameño. Desde entonces, la detención de buques panameños en puertos chinos ha aumentado, según funcionarios panameños y datos de organismos internacionales del sector marítimo.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, denunció que la detención de buques panameños en puertos chinos ha pasado de entre 30 y 40 a 140 por mes, sin justificación aparente, lo que ha llevado a más de 200 buques a abandonar la marina mercante del país. Panamá cuenta con una de las flotas más grandes del mundo, con más de 8.000 naves abanderadas y 233,2 millones de toneladas de registro bruto.
La salida de CK Hutchison se produjo tras las amenazas del expresidente estadounidense Donald Trump de retomar el Canal, debido a la «maligna influencia» china, y luego de denuncias internas sobre la concesión que el Supremo consideró perjudicial para el Estado.
Reacciones de China y Panamá
Durante el diálogo en la OEA, el representante chino, Xie Feng, instó a Panamá a corregir sus errores y proteger los derechos de las empresas chinas, advirtiendo que la falta de confianza podría afectar la inversión en el país. Xie sugirió que la decisión del Supremo panameño tenía una «motivación política».
El ministro panameño de Relaciones Exteriores, Javier Martínez-Acha, defendió el fallo del Supremo, afirmando que la renovación de la concesión no cumplió con los requisitos legales. Martínez-Acha destacó que en Panamá existe democracia y separación de poderes, y rechazó las solicitudes chinas de interferencia en decisiones judiciales.
El presidente Mulino reiteró que Panamá no busca entrar en rivalidades entre superpotencias, refiriéndose a la competencia geopolítica entre EE.UU. y China. Además, enfatizó que el país mantiene una política exterior independiente y respetuosa.
El canciller panameño concluyó su intervención instando a China a respetar la constitución panameña, al tiempo que reafirmó la importancia de las relaciones con el país asiático. La situación sigue generando tensiones en el ámbito internacional y regional.
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