En Tamayo, la comunidad enfrenta problemas eléctricos que afectan la vida de miles de familias, evidenciados durante los Diálogos en tu Comunidad por el Bien Común. Los residentes expresaron su preocupación por la inestabilidad del servicio eléctrico, que se traduce en apagones prolongados, averías recurrentes y un impacto negativo en comercios y estudiantes que no pueden estudiar en la noche.
La electricidad es fundamental para una familia dominicana, ya que no solo representa un lujo, sino también seguridad, educación, trabajo y conservación de alimentos. La falta de luz interrumpe no solo el servicio, sino que también afecta la dignidad del hogar y debilita la economía familiar, alterando la tranquilidad de la comunidad.
Esta problemática fue documentada en el Sistema M158, lo que llevó a una gestión conjunta con la empresa distribuidora, la gobernación provincial, el ayuntamiento y actores comunitarios para revisar las averías y normalizar el servicio. Esta acción benefició directamente a unas 2,800 personas e indirectamente a más de 6,000 ciudadanos, alcanzando un total estimado de 8,800 personas.
La Constitución Dominicana, en su artículo 59, establece el derecho a una vivienda digna, la cual en el siglo XXI no puede estar desvinculada de los servicios básicos que garantizan una vida segura y productiva. La estabilización del servicio eléctrico permite que los pequeños negocios operen, los niños estudien y las familias se sientan más seguras.
La experiencia de Tamayo ilustra que el Estado se legitima al escuchar y resolver las necesidades de la comunidad. No siempre se requieren discursos elaborados para devolver la esperanza; a veces, la solución radica en permitir que una familia encienda una bombilla o conserve sus alimentos.
Cuando se restablece el servicio eléctrico, se recupera más que solo la luz: se restablece la tranquilidad, la confianza y la certeza de que la dignidad se construye en la vida cotidiana. Este es el verdadero sentido de un Estado que Funciona, comprometido con el Bien Común.

