Un equipo de científicos de la Universidad de California en Davis ha desarrollado una interfaz cerebro-computadora (BCI) que permite a un paciente con parálisis severa comunicarse de manera autónoma desde su hogar, sin necesidad de asistencia técnica. Este avance representa un cambio significativo en las tecnologías de asistencia para personas con movilidad y habla gravemente reducidas.
La investigación, realizada en colaboración con la Universidad de Utrecht y la Universidad de Brown, se publicó en la revista Nature Medicine. Hasta ahora, estas tecnologías estaban limitadas a entornos controlados, como laboratorios, que requerían apoyo constante. Sin embargo, el estudio demuestra que la BCI puede funcionar de manera independiente en el hogar durante años.
Detalles del estudio
El dispositivo, que utiliza electrodos implantados, tradujo la actividad neuronal en texto y control de cursor de forma precisa. Durante casi dos años, un paciente con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) logró comunicarse a una velocidad de 56 palabras por minuto sin la ayuda de investigadores. La pérdida del habla y el control de dispositivos es común en personas con ELA, lo que afecta su independencia y calidad de vida.
Aunque existen tecnologías de asistencia, muchas son lentas o requieren apoyo profesional continuo. Este nuevo sistema ha superado esas limitaciones, permitiendo al usuario hablar y controlar un ordenador simultáneamente, logrando una precisión notable y una velocidad cercana a la conversación natural.
Dirigido por el investigador Nicholas Card, el estudio se centró en un paciente con ELA avanzada, a quien se le implantaron microelectrodos en la corteza motora del cerebro. El sistema aprendió a traducir sus señales neuronales en tiempo real, logrando resultados sorprendentes: el paciente usó el dispositivo más de 3,800 horas y comunicó más de 183,000 oraciones, lo que equivale a casi dos millones de palabras.
El 92% de las frases cotidianas fueron correctas, y en pruebas estructuradas, la precisión superó el 99% con un vocabulario de 125,000 palabras. La clave del éxito radica no solo en los electrodos, sino también en un software inteligente que se calibra automáticamente y ofrece un menú simplificado que los cuidadores familiares pueden activar sin ayuda externa.
A pesar de este logro histórico, el equipo advierte que el estudio se realizó con un solo participante, y el próximo desafío será probar el implante en más personas. Además, aunque el sistema requiere cierta capacitación para los cuidadores, el objetivo a corto plazo es mejorar su portabilidad y precisión en conversaciones naturales.
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