La Administración del presidente Donald Trump ha intensificado su lucha contra el denominado «turismo de maternidad», una práctica que permite a mujeres extranjeras viajar a Estados Unidos para dar a luz y asegurar la ciudadanía estadounidense para sus hijos. El Departamento de Estado anunció que está aumentando la vigilancia sobre las visas de visitante y desmantelando redes internacionales que organizan estos viajes. La institución enfatiza que no se puede obtener una visa de turismo si el propósito principal es que un hijo adquiera la ciudadanía estadounidense al nacer en el país.
Esta medida forma parte de una estrategia más amplia de la Casa Blanca para limitar lo que considera abusos del sistema migratorio y proteger la integridad de la ciudadanía estadounidense. Investigaciones han revelado organizaciones que asesoraban a solicitantes de visas, preparaban respuestas para entrevistas consulares y coordinaban servicios médicos y de alojamiento en Estados Unidos.
Según el Departamento de Estado, una de las operaciones detectadas en Africa involucró a más de un centenar de personas que utilizaron documentación fraudulenta y gestores especializados para obtener visas. En Europa, se han identificado más de 400 casos sospechosos desde 2024, relacionados con grupos que promovían viajes de maternidad y orientaban a las solicitantes sobre cómo superar los controles migratorios.
Como resultado de estas investigaciones, cientos de visas han sido canceladas y algunas personas han recibido prohibiciones permanentes para ingresar a Estados Unidos. Aunque dar a luz en el país no es un delito, desde 2020 existe una regulación federal que permite negar visas de turismo o negocios si se determina que el objetivo principal es obtener la ciudadanía para un futuro hijo.
Las autoridades estadounidenses argumentan que algunas redes de turismo de maternidad operan mediante fraude migratorio, lo que genera costos para los contribuyentes. Sin embargo, no hay estadísticas oficiales precisas sobre cuántas personas viajan exclusivamente para este fin.
Esta ofensiva contra el turismo de maternidad se produce en un contexto de revisión judicial de la Orden Ejecutiva 14160, firmada por Trump en enero de 2025, que busca restringir el reconocimiento automático de la ciudadanía a ciertos niños nacidos en Estados Unidos cuyos padres no sean ciudadanos o residentes permanentes. Esta medida ha sido objeto de múltiples demandas y está siendo analizada por la Corte Suprema en el caso conocido como Trump v. Barbara.
Mientras se espera una decisión judicial, la Administración Trump sigue reforzando los controles migratorios y la investigación de redes que facilitan el turismo de maternidad, un tema que ha resurgido en el debate sobre inmigración y ciudadanía en Estados Unidos.
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