Los disturbios antiinmigración han resurgido en Irlanda del Norte tras el apuñalamiento de Stephen Ogilvie, un hombre de aproximadamente 40 años, a manos de Hadi Alodid, un ciudadano sudanés, en Belfast. Este incidente refleja la creciente tensión racial en el Reino Unido, exacerbada por el avance de la ultraderecha. La violencia se desató a pesar de un llamado a la calma de los principales partidos políticos de la región.
El ataque ocurrió el lunes por la noche, dejando a Ogilvie con heridas graves en el cuello y la espalda, además de haber perdido el ojo izquierdo. Las redes sociales se inundaron de imágenes gráficas del incidente, que mostraban a Alodid intentando decapitar a la víctima. Este hecho ha provocado una ola de violencia, con coches, autobuses y viviendas de extranjeros incendiados en Belfast.
Reacciones y protestas
El activista de extrema derecha Tommy Robinson instó a manifestaciones en todo el Reino Unido, programadas para esta tarde, utilizando su cuenta de X para difundir el mensaje. Su publicación fue retuiteada por Elon Musk, lo que amplificó la convocatoria a protestas en varias localidades, incluyendo Derry y Ballymena, donde ya se han registrado disturbios anteriormente.
La ministra de Justicia de Irlanda del Norte, Naomi Long, expresó su preocupación por el uso del miedo en la comunidad para incitar a la violencia y convertir el incidente en un tema antiinmigración. Long subrayó que tanto el agresor como los que participan en actos violentos enfrentarán consecuencias legales.
Hadi Alodid, de 30 años, fue presentado ante un tribunal de Belfast, donde se le acusó de intento de asesinato y posesión de un arma blanca con intenciones homicidas. El juez Steven Keown le negó la libertad bajo fianza, citando riesgos significativos y la advertencia de la Policía norirlandesa sobre posibles disturbios si se le liberaba.
La Policía del Norte de Irlanda (PSNI) ha arrestado a un hombre de 39 años en relación con las protestas violentas y anticipa más detenciones. El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, calificó los disturbios de «inaceptables» y reafirmó que no se tolerará la violencia basada en el origen de las personas.
Starmer ha mantenido comunicación con las autoridades de Irlanda del Norte para abordar la situación y enfatizó la necesidad de un llamado a la calma en medio de esta crisis racial. La tensión en la región continúa en aumento, lo que plantea serias preocupaciones sobre la seguridad y la cohesión social.
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