En marzo, el precio del fuel oil, utilizado para la generación eléctrica en la República Dominicana, aumentó un 52.3% en comparación con febrero, alcanzando los 84.7 dólares por barril. A pesar de este incremento, las empresas distribuidoras de electricidad (EDE) no trasladaron el aumento a la factura de compra de energía. Este aumento en los combustibles se produjo en un contexto donde el petróleo superó los 100 dólares por barril debido a la guerra en el Golfo Pérsico.
El fuel oil número 6, que pasó de 55.6 dólares en febrero a 84.7 dólares en marzo, tuvo un alza absoluta de 29.1 dólares, según el Informe de desempeño de las empresas eléctricas estatales del Ministerio de Energía y Minas. Además, el costo de la tonelada de carbón mineral también se incrementó, aunque no es un derivado del crudo, con un aumento del 10.2%, pasando de 85.6 dólares a 94.3 dólares en el mismo período.
A pesar de los aumentos en los precios de estos combustibles, su participación en la producción eléctrica también creció. El fuel oil representó un 15.6% de la energía producida en marzo, en comparación con el 13.7%% en febrero. Por su parte, el carbón mineral aumentó su participación del 24.7%% al 27.6%%.
En contraste, el gas natural, que no es un derivado del petróleo pero cuyo precio se vio afectado por la situación en Qatar, registró una disminución en su costo y en su participación en la generación eléctrica. El precio del millón de BTU de gas natural bajó de 4.2 dólares a 3.3 dólares, una caída del 21.4% y su participación en la producción eléctrica disminuyó del 39.1%% al 33.7%%.
A pesar de los incrementos en los costos de generación, el precio promedio de compra de energía por parte de las EDE se redujo de 16.84 centavos de dólar por kilovatio-hora en febrero a 15.97 centavos en marzo. Esto indica que las empresas distribuidoras, Edeeste, Edenorte y Edesur, lograron contener y reducir ligeramente sus pérdidas, que se ubicaron en 38.7%% en marzo.
Sin embargo, en comparación interanual, las compañías han experimentado un crecimiento de 1.1 puntos porcentuales en sus pérdidas. Este contexto refleja los desafíos que enfrentan las EDE en un entorno de costos crecientes y fluctuaciones en los precios de los combustibles.

