Más de 60,000 personas han disfrutado hoy en Madrid del concierto de Bad Bunny, bailando al ritmo de éxitos como «Yo perreo sola» y «Efecto». La fiesta comenzó en el metro, donde un colombiano animó a los pasajeros con su altavoz, creando un ambiente festivo en el camino hacia el Estadio Metropolitano.
Al llegar a la estación, los asistentes, muchos con banderas puertorriqueñas, continuaron la celebración. Una venezolana expresó que «Benito nos representa a todos», reflejando el sentido de comunidad entre los latinos presentes. En el concierto, Gabriela, una puertorriqueña que viajó desde Texas, compartió su orgullo mientras Bad Bunny interpretaba ‘Nuevayol’.
Gabriela comentó que la gira ‘Debí tirar más fotos’ no incluye paradas en Estados Unidos, lo que considera una forma de protesta ante la situación de los inmigrantes. A pesar de no quejarse, destacó que muchos estadounidenses han viajado a Puerto Rico para verlo actuar. Este sentimiento es común entre los fanáticos, que han agotado las entradas para los diez conciertos en Madrid, sumando cerca de 600,000 personas.
Algunos que no pudieron conseguir boletos se reunieron cerca de las puertas 47 y 20 del estadio, donde podían escuchar la música y bailar. Un asistente mencionó que Bad Bunny aborda problemas reales de los latinoamericanos, aludiendo a su canción ‘Lo que le pasó a Hawai’, que trata sobre la gentrificación y la pérdida de identidad cultural.
A pesar de no interpretar esa canción en particular, Bad Bunny ofreció un concierto de casi tres horas, donde presentó veintiséis canciones que incluyeron otros grandes éxitos. Durante el evento, buscó la participación del público, creando un ambiente de camaradería.
Yiselis, una venezolana que llegó desde Alemania, comentó que estos conciertos son una oportunidad para revivir la música de su infancia. Doris, originaria de México y residente en Estados Unidos, añadió que Bad Bunny ha ayudado a que en Europa se conozca mejor la cultura latina y sus expresiones.
El artista combinó reguetón y trap con ritmos tradicionales latinoamericanos, como plena y salsa. En el cierre del concierto, animó a los presentes a levantar sus banderas, creando una fusión de identidades con banderas de diferentes países. Sebastián, un venezolano, concluyó que Bad Bunny «canta desde el corazón» y representa a la Latinoamérica trabajadora.
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