Investigadores de la Universidad de McMaster, en Canadá, han descubierto la manikomicina, un nuevo antibiótico que combate eficazmente algunas de las bacterias más peligrosas y resistentes a los medicamentos. Este hallazgo, publicado en la revista Nature, representa un avance significativo en la lucha contra la resistencia bacteriana, un problema de salud global crítico.
El equipo liderado por Gerry Wright ha demostrado que la manikomicina es efectiva contra patógenos como Salmonella, E. coli y Klebsiella. A diferencia de los antibióticos actuales, este nuevo compuesto actúa bloqueando el sitio de salida del ribosoma, la maquinaria que produce proteínas en las células bacterianas.
Wright explica que, a diferencia de otros antibióticos, la manikomicina ataca un objetivo en el ribosoma que no ha sido explotado previamente, lo que deja a las bacterias indefensas. La mayoría de los antibióticos conocidos atacan vulnerabilidades comunes, lo que ha permitido a las bacterias desarrollar defensas efectivas contra ellos.
El investigador compara el ribosoma con una línea de montaje, donde la manikomicina interfiere en el proceso de producción de proteínas, lo que lleva a la muerte de las bacterias. Este descubrimiento se basa en investigaciones que comenzaron hace más de 75 años, cuando se identificó que la bacteria del suelo Streptomyces rimosus producía oxitetraciclina, un potente antibiótico.
A pesar de que se pensaba que estas bacterias habían sido completamente explotadas, el laboratorio de Wright ha demostrado que aún existen compuestos novedosos por descubrir. Junto a la Universidad de Illinois en Chicago y la Universidad de Hamburgo, el equipo utilizó una técnica avanzada de fraccionamiento para aislar la manikomicina de otros compuestos más comunes.
La investigadora postdoctoral Manpreet Kaur, autora principal del estudio, señala que este descubrimiento abre nuevas oportunidades para encontrar antibióticos. Actualmente, el equipo está avanzando hacia el desarrollo clínico de la manikomicina, habiendo demostrado que no es tóxica para las células humanas y que es efectiva en un modelo de infección controlado en laboratorio.
El grupo también trabaja en optimizar el «tiempo de residencia» del fármaco en el cuerpo y ha producido 60 derivados diferentes, con planes de impulsar el más prometedor en el futuro. Este avance podría marcar un cambio en el tratamiento de infecciones bacterianas resistentes.

