El fallecimiento de una adolescente haitiana de 14 años en un centro de acogida del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) en San Antonio de Guerra revela las fallas de un sistema que busca proteger a menores vulnerables. La joven fue asesinada por varias internas en un acto de violencia que ha generado indignación pública y cuestionamientos sobre la seguridad en estos centros.
Días antes de su muerte, la adolescente había llegado al centro tras una serie de pérdidas familiares, incluyendo la muerte de su padre y problemas de salud mental de su madre. Según el relato del Ministerio Público, fue llevada al baño bajo el pretexto de una sorpresa, donde fue asfixiada por otras menores mientras unas treinta adolescentes dormían en el pabellón.
Detalles del incidente
La tragedia ocurrió alrededor de las 12:30 de la madrugada, cuando las guías del pabellón se ausentaron por unos minutos para recibir a otra menor. Durante ese breve lapso, el crimen se consumó, lo que ha llevado a cuestionar la eficacia de los protocolos de seguridad establecidos en el centro.
La presidenta ejecutiva de Conani, Ligia Pérez Peña, defendió la supervisión en el lugar, afirmando que el pabellón cumplía con los requisitos de personal. Sin embargo, la muerte de la adolescente pone de manifiesto que incluso un corto descuido puede resultar en consecuencias fatales.
La presunta autora intelectual del crimen, una adolescente de 17 años, había estado en el hogar de paso por solo trece días y no había mostrado comportamientos agresivos previamente. Este contraste entre su comportamiento anterior y su participación en el asesinato ha dejado a muchos perplejos.
Tras el incidente, tres menores fueron enviadas a un Centro de Atención Integral para Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal, mientras que Conani anunció medidas como la suspensión del personal de servicio esa noche y el refuerzo de la vigilancia nocturna.
Contexto del sistema de acogida
La institución ha enfatizado que la víctima fue ingresada al sistema tras ser identificada como vulnerable por médicos del Hospital San Lorenzo de Los Mina. Sin embargo, la situación de la adolescente refleja una realidad más amplia de hogares rotos y violencia que enfrentan muchas menores en el país.
El comunicado de Conani también reveló la falta de contacto de la madre de una de las adolescentes imputadas con su hija, lo que subraya las complejidades y fracturas en las familias de estas jóvenes. Mientras las autoridades continúan la investigación, la familia de la víctima espera respuestas y justicia por la pérdida de su hija.
La muerte de esta adolescente haitiana no solo representa un homicidio, sino también un reflejo del colapso de muchas infancias en la región, dejando una imagen desgarradora de un velorio vacío y un hombre desmontando la lona de una niña que nunca llegó.
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